pregunta 1

 

Decidiste sacar a tus niños de la escuela. Ya los has tenido en casa por algunas semanas o meses, y de repente comienzas a sentirte angustiada pensando que no era lo que esperabas, que no estás dándoles lo mejor, que no están aprendiendo tanto como esperabas…

Casi todos los días recibo correos y mensajes de mamás que se sienten exactamente igual que tú. Aquí te comparto algunas de esas inquietudes, y lo que yo opino al respecto:

 

 

1. Saqué a mis hijos de la escuela hace unos meses, pero me siento perdida. No sé cómo usar el currículum que compré, no sé qué hacer con mis hijos, siento que no me alcanza el tiempo.

Enfócate en lo que SÍ quieres
Una vez que tienes a tus niños en casa, ya no puedes estar pensando en la escuela, en lo que vas a perder, en lo que te vas a atrasar. La comparación trae ansiedad. Ahora es el momento de enfocar todas tus energías en decidir lo que sí quieres lograr, lo que sí quieres formar en tus hijos.

Define tus objetivos y ESCRÍBELOS
Escribir tus metas es una poderosa herramienta para mantenerte enfocada. Aquí se me ocurren algunos ejemplos de los objetivos a largo plazo que podrías tener:

  • Que tengan una identidad bien definida
  • Que no se muevan por estímulos externos
  • Que sepan lo que quieren en la vida y que sepan cómo lograrlo
  • Que sepan relacionarse con otros, resolver conflictos
  • Que tengan habilidades de lenguaje, de administración, que sean competentes

Define pasos de acción
Hay conceptos abstractos que no significan lo mismo para ti que para mí. Tómate el tiempo para pensar cómo se traducen esos objetivos que escribiste a la vida práctica; sólo así tendrás claridad para saber cómo abordarlos.
Esos grandes objetivos puede que sigan siendo los mismos de aquí a 20 años, pero las formas de lograrlos día con día van cambiando conforme los niños van creciendo.

2. Una vez que ya decidiste tus objetivos y el material que vas a usar, ¿cómo son las “clases” para tus hijos? ¿qué actividades hacen diario? ¿cómo haces para sacar el mejor jugo a los materiales?

Tengo metas específicas para cada año
Partiendo de mis objetivos generales, cada año establezco algunas metas más específicas para cada niño y allí entran las herramientas académicas, porque una de mis metas es que descubran sus habilidades pero que también las perfeccionen. Yo decido qué es lo más importante para mí que puedan hacer en el lenguaje, en matemáticas, etc., y entonces decido hacer ciertas actividades o ejercicios que nos permiten desarrollar eso. En este enlace puedes ver cómo planeo yo las actividades con mis niños.

Establezco un momento y un espacio para avanzar un poco cada día.
Tenemos un “cuarto de actividades” donde tenemos todos nuestros materiales ordenados, donde cada niño puede estar sentado cómodamente, y donde nos sentimos muy inspirados para trabajar. También escojo el mejor momento del día: después de ir al parque y después de tomar un refrigerio. Están satisfechas todas sus necesidades y tienen buen ánimo para trabajar.

cuarto de actividades

Dentro de los límites hay flexibilidad
Hay flexibilidad en cuanto a qué material o qué ejercicio, pero dentro de las opciones que yo doy. Dedicamos unas dos horas. Tienen todo el día para jugar y hacer lo que ellos quieran, pero en ese tiempo, sí me parece importante dirigir lo que debe hacerse. Hay cosas que yo quiero formar en ellos y el hacer actividades me sirve para lograrlo: el seguir instrucciones, el ser diligentes, el seguir procesos, etc.

Mi marco de referencia no es un salón de clases, sino las necesidades de mi familia
Cuando tenemos en mente lo que “deberíamos ser” según la escuela, sentimos la ansiedad y la culpabilidad. No puedes compararte con un salón de clases ni con una maestra. La maestra llega a cierta hora y sale a cierta hora, pero su único objetivo es impartir contenidos. Ella no tiene la presión de darles de comer a los niños,  de lavarles la ropa, de limpiar el salón, etc. Tú no estás dando una clase. Tú estás viviendo y estás incluyendo a tus hijos en tu vida.

Tienes que probar y probar hasta que encuentres tu equilibrio, la mejor forma de trabajar.
En mi caso, por lo general le dedico mi atención completa a un solo niño mientras que los otros dos trabajan independientemente. Hay días en que sólo trabajé con un niño, pero no me agobio. Sé que todo tiene su tiempo y su lugar y mañana tendré oportunidad de trabajar con los otros niños.

3. He escuchado que hay diferencias entre homeschooling, unschooling y flexischooling. ¿Cómo sé qué es lo que yo debería escoger?

Para mí no es tan importante encontrar mi etiqueta, sino dar los pasos necesarios para lograr los objetivos que me he propuesto. En algunas áreas probablemente soy muy “homeschooling”, pero en otras áreas soy muy “unschooling”, pero en realidad mi enfoque no está en cumplir las características de cada etiqueta, sino en alcanzar mis metas para la formación de mis hijos en cada etapa.
Acá te cuento un poco más de las implicaciones del concepto Supraescolar.

4. ¿Qué hago con la culpabilidad que me asalta diariamente y me hace sentir tan mal de que no lo estoy haciendo bien?

Esas crisis son buenas y nos suceden a todas; el asunto es cómo las utilizas para tu beneficio. El beneficio para mí es que me llevan a hacer una pausa, a revisar mis objetivos, a hablar con mi marido y a hacer ajustes. Mientras más claros tengas tus objetivos y estés caminando diariamente hacia ellos, menos ansiedad vas a experimentar. Vas a tener un sentimiento continuo de satisfacción, de triunfo, de estar construyendo algo.

5. ¿Cómo puedo manejar la necesidad de compararme con lo que hacen los niños en la escuela, o lo que veo que otras mamás hacen en sus blogs, o incluso los comentarios “bienintencionados” que recibo de mis familiares de que mis hijos ya deberían saber tal o cual cosa?

Tu marco de referencia debe ser tus propios ideales y qué tanto estás caminando hacia ellos. Si tienes eso en mente, puedes vivir tranquila porque sabes hacia dónde vas, independientemente de lo que hagan o dejen de hacer los demás.
De esta forma puedes evitar comparaciones y lidiar con los comentarios “bienintencionados” de tu familia. “En el kínder de fulanito ya están aprendiendo a leer”, “en la escuela del primo están aprendiendo dos idiomas” Tu marco de referencia no es la escuela o lo que hacen otras familias o lo que viste en otros blogs. Tu marco de referencia debe ser tus propios ideales y qué tanto estás caminando hacia ellos.

6. ¿Cómo me organizo? Tengo tantas cosas que hacer durante el día y no sé cómo establecer una rutina que me permita hacerlas todas.

Si visualizas tu día como una gran montaña de tiempo para llenar, te sientes agobiada. Divídelo en espacios de tiempo para que puedas digerirlo más fácilmente.

Yo me organizo por “bloques”:

Bloque de trabajo – De 5 a 9 de la mañana yo trabajo desde casa en mi empleo. Los niños se despiertan como a las 7:30 u 8:00. Ellos mientras juegan con los iPads o en la computadora o entre ellos.

Bloque de labores – Todos trabajamos para recoger, ordenar y limpiar nuestra casa. Cada niño tiene una labor específica que va cambiando cada semana. Mi énfasis es que todos somos parte de una familia y que todos podemos cooperar para vivir en un espacio limpio y agradable. Este bloque me ayuda a cumplir mi objetivo de que sean responsables, de que sepan relacionarse, de que sepan resolver conflictos, de que adquieran habilidades de liderazgo, de comunicación, etc. En este enlace puedes ver más sobre cómo organizar las labores de la casa.

Bloque de parque y juego – Son dos: el de la mañana y el de la tarde. Trabajamos en sus destrezas de socialización, de resolución de conflictos. ¡Y también gastamos energías para estar tranquilos en la casa!

Bloque de actividades –  Son dos: el de la mañana y el de la tarde. Nos concentramos para estudiar y avanzar en nuestras metas. Más que pensar en páginas de libros, mi esposo y yo preferimos pensar en proyectos. Algo que nos motive a todos y en lo que podamos adquirir nuevas habilidades.

Alrededor de estos “bloques” principales está todo lo demás: juego libre, comidas, baño, salidas a la calle, etc.

experimentos

“Sírvete solo lo que te vayas a comer”
Así les decimos a los niños cuando se trata de la comida, pero lo mismo me lo digo yo cuando se trata de planear metas diarias para cada bloque. Soy realista con lo que planeo y no pretendo lograr más de lo que mi capacidad me permite.
De esta manera me siento satisfecha de lograr todas mis metas diarias, pero también me siento tranquila de que cada cosa tendrá su momento de cumplirse. Si algo nos queda pendiente, al día siguiente tendremos tiempo de dedicarnos a eso otra vez.

Este mismo concepto se aplica a toda mi función de mamá: La maternidad es muy agotadora y no se ven resultados tan tangibles como el sueldo de un empleo, o los comentarios halagadores de cuando trabajas para otros. Por lo tanto, a veces preferimos involucrarnos en proyectos o emprendimientos o ministerios para suplir esa necesidad y perdemos de vista nuestra prioridad más importante. Sé sincera y quítate del “plato” lo que no te vas a comer, y mejor haz con excelencia lo poquito que escojas.

7. ¿Qué piensas del uso de iPads o videojuegos? ¿qué hago si mi hijo sólo quiere estar jugando? Me siento culpable de que no quieran hacer otra cosa más que eso, no sé cómo regularlo.

Primero, quítate la culpabilidad.
Son herramientas buenísimas, los niños aprenden mucho. Pero como toda herramienta, tú decides para qué usarla. Tú decides si esos juegos van a aportar al cumplimiento de tus objetivos. Para lograr eso, tú tienes que estar cerca y conocerlos, para saber si realmente cumplen esa función o no.

Los niños pasan por etapas.
De repente están muy apasionados con algo y tú sientes que van a llegar a adultos y seguirán haciendo eso, pero la verdad es que en unos meses todo es completamente distinto y ellos ya siguieron por otro rumbo. Cuando recién conocemos algo nuevo, queremos hacerlo por horas sin parar.  A ellos les pasa lo mismo. Lo importante es el grado de conexión que tú obtienes de esos intereses, de esos hobbies.

Entiende cuál es el verdadero problema. 
Si yo me paso todo el día leyendo un libro y no atiendo mis responsabilidades, entonces el verdadero problema no es el hábito de la lectura, sino mi falta de prioridades y de equilibrio. En el caso de que un niño se pase todo el día jugando videojuegos, el problema no son los videojuegos, sino que aunque sí esté aprendiendo cosas buenas e interesantes, no existe un objetivo o un propósito que lo mantenga ocupado y por eso está buscando ocupar su mente con algo muy fácil. Los niños tienen todo el tiempo del mundo. Sin responsabilidades, sin demandas, sin compromisos. ¿Te imaginas todo lo que podrían avanzar en su propósito si aprovecharan todo ese tiempo?

Mantenerse enfocados requiere mucha inversión de tu parte
Los niños recurren a los aparatos cuando no hay otra cosa que hacer; pero si hay actividades, si yo estoy involucrada, si estoy dispuesta a jugar, a hacer proyectos, ellos ni se acuerdan de que hay iPads. Los niños no requieren de establecer horarios o de llegar a negociaciones: “si terminas tu actividad, puedes jugar con el iPad”. Lo que necesitan es que tú estés allí cerca conociéndolos, inspirándolos, animándolos, desafiándolos con nuevos retos para que ellos encuentren ese placer de aprender, de ponerse sus propias metas y lograrlas.

papa
Fotografía: https://www.facebook.com/HanielSalazarFotografia

Estas dos últimas semanas he tenido el privilegio de participar en el programa de YouTube de Maria José Cifuentes: “La Gran Guía de la Educación Infantil”. Algunas otras mamás y yo hablamos sobre estos temas. Si te interesa, puedes ver las dos charlas en el canal de Maria José, y de paso aprovechas para inscribirte. ¡Tiene información muy valiosa!

“¿Qué hacer con los niños todo el día?” ~Parte 1

parte 1

“¿Qué hacer con los niños todo el día?” ~Parte 2

parte 2