84720940d32e4f13f383eef78a8ad5b7Si eres mamá y ama de casa, o si además tienes niños que no van a la escuela, o si incluso también generas ingresos económicos, seguro que el tema de organización es uno de los más importantes para ti, y muy probablemente también, de los más conflictivos.

Los consejos que más leemos acerca de cómo organizarte giran en torno a: «Relájate», «no te obsesiones con el orden y la limpieza», «no te preocupes, sólo fluye», «enfócate en lo que sí te gusta y no pierdas tiempo tratando de ser lo que no eres»…

Pero la verdad es que aunque trates de relajarte, de respirar hondo y de no darle mucha importancia, el desorden, la mugre y la falta de tiempo afectan tu estado de ánimo, tu salud y tus ganas de seguir adelante.

La organización no es un asunto de naturaleza, es un asunto de actitud

A veces pensamos que ser organizados es algo que algunas personas ya traen «instalado», y otras no. Y que las personas que son organizadas es porque así nacieron o porque así les gusta ser. Pero la realidad es que la organización, como cualquier otro rasgo del carácter, es un asunto de actitud.

A diferencia del instinto, que es una reacción inconsciente de la naturaleza, las actitudes son manifestaciones voluntarias de nuestro ser. Esto significa que tenemos la capacidad consciente para decidir cómo actuar.

Ya que la organización es un asunto de actitud, tú puedes decidir desarrollarla, y tienes toda la capacidad para hacerlo.

¿Qué significa ser organizada?

Ser organizada no significa ir por la vida con agenda y reloj en mano, educar a los niños bajo un régimen militar ni tener una casa preciosa de Pinterest.

Ser organizada es tener la claridad, el tiempo y el espacio para hacer todo lo que es importante para ti.

Si tú te sientes afanada, agobiada, exhausta, sin encontrar el tiempo para poner comida en la mesa, para tener ropa limpia o para hacer las actividades importantes, o si se enferman seguido por el estrés y la falta de limpieza, si pierden demasiado tiempo buscando los materiales que necesitan, o si ni siquiera pueden caminar por la casa de tanta acumulación y desorden, entonces necesitas organización.

Ser organizada no se trata de obsesionarte con la perfección, sino de tener claro qué es lo importante para ti y hacer todos los cambios en tu entorno para ser congruente con tus ideales y lo que quieres enseñar.

¿Cómo me organizo?

1. Revisa tu visión

Muchos de los problemas de organización y falta de tiempo se deben a que no tienes claro lo que debes estar haciendo cada día y te envuelves en el caos diario de lo urgente, pero sin ningún rumbo definido. Por otro lado, algunas mamás se sienten exhaustas y sin motivación, pensando que podrían estar en un lugar mejor haciendo algo más importante, pero están atrapadas en este presente lleno de demandas.

Haz un alto y piensa en tu vida, en lo que haces diario y pregúntate:

«¿Por qué estoy aquí?», «¿Éste es el lugar donde realmente quiero estar?», «¿Qué quiero lograr?», «¿Mis acciones diarias me están llevando hacia esa meta?»

Si tú has elegido esta vida con toda conciencia y libertad, entonces estás en el lugar correcto. Recuerda que tu trabajo diario es producir seres humanos. Hombres y mujeres que causarán algún tipo de impacto en la sociedad. Me cuesta trabajo pensar en alguna otra ocupación más importante que ésta y que encierre tal grado de responsabilidad.

Jamie Martin, autora del blog Simple Homeschool, dice que la solución para el descontento que muchas veces sentimos las mamás, es anhelar lo que tenemos en el presente. En uno de sus libros, dice:

«En cualquier área de la vida –sea la crianza o tu emprendimiento; sea el matrimonio o escribir un libro–, siempre hay un nuevo objetivo por delante.
Siempre hay otro sueño por el cual luchar. Y eso está bien.
Tener sueños trae belleza a nuestras vidas.
Pero a menudo no nos damos cuenta de que el presente que estamos viviendo hoy representa los sueños de ayer hechos realidad.
¿Cuántas de nosotras soñábamos con el día en que seríamos mamás?
Sin embargo, ¿ese sueño sigue siendo tan apasionante cuando nuestro pequeño de dos años llora por horas durante la noche?
Así que hoy, a pesar de las dificultades, del dolor, o de las decepciones, toma una decisión.
Hazlo por tus hijos y tu esposo, pero sobre todo, por ti misma:
Anhela lo que tienes».

Te invito a leer:

2. Revisa tus prioridades

La maternidad es muy agotadora, y sus resultados no son tan inmediatos como el sueldo de un empleo o los comentarios halagadores de otros. Por lo tanto, a veces preferimos involucrarnos en proyectos o emprendimientos o ministerios para suplir esa necesidad y perdemos de vista nuestra prioridad más importante.

Como mamás debemos saber reconocer en qué momento de nuestra maternidad nos encontramos, estar dispuestas a adecuarnos a las necesidades de ese momento y también saber que este momento no será para siempre. No es lo mismo tratar de generar ingresos cuando tienes un bebé de 6 meses o uno de 2 años o un chico de 12 años. En algunas etapas podremos hacer contribuciones económicas importantes a nuestro hogar; pero en otras, nuestra contribución más grande será la de estar tranquilas, dedicándonos de lleno a la crianza y dándole estabilidad emocional a nuestra familia. Cada etapa tiene sus propios desafíos y demandas; acepta la tuya y disfrútala.

Revisa cuidadosamente tu visión y compárala con todas tus actividades diarias: ¿Qué cambios necesitas para alinear el rumbo de tu vida hacia tus objetivos? ¿Qué actividades debes dejar?, ¿qué actividades debes adoptar?, ¿qué relaciones debes reforzar?

No te sientas culpable de eliminar actividades, compromisos o responsabilidades. Ser conscientes de nuestras capacidades y limitaciones y definir cuáles son los beneficios de hacer qué cosa, en qué momento y por cuáles razones, nos traerá mucha claridad y mucha tranquilidad para hacer todo lo que es verdaderamente importante.

3. Crea rutinas

Si visualizas tu día como una gran montaña de tiempo para llenar, te sentirás agobiada. Es mejor seccionarlo para que puedas digerirlo más fácilmente.

Ya que has decidido cuáles son las actividades más importantes que sí quieres realizar, organízalas en rutinas o bloques. Un bloque es un espacio de tiempo en el que se hacen las mismas actividades o rutinas todos los días. De esta forma, tienes la tranquilidad de que todas las necesidades de comida, sueño, ejercicio, actividad mental, limpieza, etc., estarán cubiertas.

Te invito a leer:

4. No pretendas hacerlo todo tú sola

Aunque las mujeres tenemos capacidades sorprendentes, no somos «superwoman». Debemos tener cuidado de no asumir demasiadas cargas, pues podríamos estar poniendo en riesgo nuestra salud física, mental y emocional.

Pedir ayuda está bien. Habla con toda tu familia y lleguen al acuerdo de que el mantenimiento del hogar es responsabilidad de todos. Establece una política de «ensucio-limpio» en todo lo que hagan. Si puedes, contrata una empleada doméstica, y si no puedes, todos hagan un esfuerzo para mantener su casa lo más agradable, funcional y saludable posible, encontrando los mejores tiempos y las mejores estrategias para hacerlo.

Enseña a tus hijos a realizar labores domésticas desde pequeños. Ésta debe ser una de tus prioridades en tus objetivos educativos. No sólo te beneficiarás tú, sino ellos, al adquirir todas esas destrezas y actitudes que les servirán para luego poder avanzar a otras áreas.

Te invito a leer:

5. Cuida de ti

Procura dormir lo suficiente. Cuida tu alimentación. Limita tu consumo de harinas y azúcares, que hacen sentir mucha fatiga, y busca comida que te dé energía. Procura hacer ejercicio y actividades que te gusten y relajen. Conoce cómo funciona tu cuerpo y tu ciclo hormonal y planea de acuerdo a ello:

La forma en que administras tu hogar, en que gestionas tu tiempo, que cumples tus propias metas es el escenario que enmarca toda tu crianza y educación. Así como un artista escoge cuidadosamente los mejores pinceles para crear su obra, ser organizada es una de las herramientas más importantes que te permitirán efectuar tu misión diaria.

¿Qué estás enseñando tú con el escenario que estás creando día a día?