Hoy todo el mundo tiene en la punta de la lengua la palabra “orgánico”. Vemos un producto en alguna tienda y si tiene en su etiqueta dicha palabra, casi es seguro que volteamos a verla considerando comprarlo. No todo lo que venden es realmente “orgánico”… y no todos los niños se desarrollan de manera orgánica.

Cuando tú tienes a tus hijos en casa, trabajas con ellos de cerca, dedicas tiempo para conocerlos a profundidad y creas estrategias para su desarrollo, es casi seguro que puedas verlos crecer de manera natural… “orgánica”.

Pienso en algunas características de este tipo de desarrollo:

1. Su crecimiento es natural

Aprendes a respetar la naturaleza de tu hijo. Ya te habrás dado cuenta de que tu hijo no se parece a nadie, ni siquiera a sus hermanos. Procesa la información de manera diferente, reacciona de manera distinta a los problemas, tiene otras habilidades y… simplemente es él, o ella. Respeta esa naturaleza e impúlsala a un destino brillante.

2. Su crecimiento es congruente

Todo el conocimiento en general debe hacer que tu hijo sea más útil, más apto… más responsable. Todas las habilidades adquiridas deben traer un beneficio primeramente a la familia y después a toda su comunidad. Hoy nuestros hijos empiezan relaciones de noviazgo cuando todavía no se saben limpiar la nariz solos. Participan en redes sociales por internet y necesitamos revisar constantemente su historial porque no confiamos en ellos. Les sacamos permiso para conducir a sus 16 años pero no les prestamos el coche porque no estamos seguros de que puedan hacer buenas decisiones todavía. Eso es incongruente.

3. Buscamos que en la plenitud de su crecimiento den mucho fruto

Las plantas silvestres, igual que los hijos que crecen solos, dan fruto… pero muy poco y limitado. Tu hijo puede dar mucho fruto cuando llegue su tiempo. Frutos sanos, fuertes, que lleven toda la riqueza de la tierra que los nutrió y que donde caigan puedan dar más fruto. Estoy hablando de frutos como sabiduría, honor, respeto, amor a la vida, lealtad, ingeniosidad, paciencia y todos los que se te están viniendo a la mente en este momento. La diferencia radica únicamente en el cuidado, tiempo, atención y dirección que le diste a tu hijo desde que estaba muy pequeño…¡muy pequeño! Debes empezar cuanto antes.

4. Su crecimiento no impacta de manera negativa su entorno

Los monocultivos (muy comunes hoy) y los cultivos tratados químicamente, lo que hacen es empobrecer la tierra que los “parió”. Muchas veces nuestros hijos también pueden crecer así. Te consumen demasiado. ¡Dejamos que nos consuman demasiado! Les damos, gastamos, los llevamos, los rodeamos de tantas cosas inútiles que nos olvidamos de que son terrícolas igual que nosotros e igual que millones de niños que hay en el mundo. Tu hijo no es más ni menos que los otros niños; la única diferencia nada más es que es tuyo. Dale sólo lo necesario para que crezca fuerte y sano. Dale de lo que tienes. Dale de ti, de lo que eres tú, de tu esencia… eso es lo que necesita. Tú tienes una carga de “nutrientes” justo para suplir sus necesidades. ¡Úsala!

4. Su crecimiento no está contaminado

Para que un cultivo sea verdaderamente orgánico debe estar apartado de cualquier contaminante químico o artificial del ambiente. Nuestros hijos también pueden crecer así. No estoy hablando de guardarlos en una burbuja (que es de lo que más nos culpan cuando educamos en casa); estoy hablando de que sea tu voz la que más puedan escuchar de entre muchas otras. Hoy los niños, desde muy temprana edad, se acostumbran a oír muchas voces al mismo tiempo. Todas con diferentes opiniones y posturas frente a la vida. La de sus maestros, sus amiguitos, sus familiares, sus superhéroes, etc. Yo te digo hoy que sea tu voz la que se oiga fuerte, constante y segura en todo momento. Tu voz diaria dándole dirección, consuelo, argumentos para la vida, ánimo y seguridad. Esto producirá un crecimiento sin confusiones. Cuando crezca y comience a dar fruto, sabrá a dónde dirigirse y cómo hacerlo. Podrá oír ahora una infinidad de voces al mismo tiempo pero no lo confundirán. Lo que decida de mayor tal vez no sea lo que soñaste, pero seguro será lo mejor porque confías en lo que formaste en él.

Te puedes dar cuenta ahora de que TÚ eres la clave de todo esto… ¿cierto? Tú eres una fuente constante de recursos, ideas, fundamentos y dirección. Estás hecho para eso, papá y mamá. ¡Ánimo! Los frutos los verás pronto.

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Foto Circulo Priss
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Acerca de la autora

Cecilia Arévalo es mamá de 5 hijos que nunca han ido a la escuela: jóvenes y niños tan maduros, serviciales y sociables, que son una profunda inspiración para quienes los conocemos. Ceci considera que estar con sus hijos en casa es una de las mejores decisiones que ha tomado en la vida. Puedes leerla en su blog: Aprendizaje Orgánico.

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