La única materia que reprobé en mi vida escolar fue inglés.
Estaba tan enojada de no entender nada, que un día entregué mi examen completamente en blanco.
«¡Odio el inglés!» le dije a la maestra, llena de rabia y frustración.

Cuando dejé la escuela, a los 18 años, pude darme el tiempo de explorar áreas que no tenía idea de que podían gustarme, como enseñar a niños, crear contenidos y… hablar inglés.

A través de aprendizaje autodidacta, clases particulares y viajes, logré comunicarme en un nivel básico. Pasaba horas buscando palabras en el diccionario y traduciendo esas biografías ilustradas que teníamos en inglés para luego leérselas a mi familia. Un ejercicio vital en mi proceso de entender las reglas gramaticales.

Mi odio por el inglés se había convertido en pasión.

Desde entonces, la traducción ha sido parte de mi vida. Mi anhelo de aclarar conceptos junto con mi amor por el lenguaje escrito hacen que traducir sea una actividad fascinante. Me encanta tomar un mensaje de la oscuridad del idioma desconocido y traerlo a la luz de las palabras que el lector entiende.

En 2011 llegó a mis manos el libro Unschooling: a lifestyle of learning, de Sara McGrath. Mis hijos eran pequeñitos y yo me encontraba en un momento intenso de transformar viejas creencias en nuevos entendimientos. Acababa de leer varios libros de John Holt y mi mente seguía tratando de asimilar la profundidad de su filosofía. Aunque me parecía que sus ideas tenían mucho sentido, me costaba trabajo imaginarlas puestas en práctica en un hogar con niños pequeños.

Este libro fue el puente que me permitió pasar de la elevación de la teoría a la sencillez de la práctica. A través de sus palabras, Sara McGrath me permitió asomarme por su ventana para ver su aplicación personal de los conceptos de John Holt a su día a día con sus tres hijas pequeñas.

Aunque ya han pasado más de diez años desde que se escribió, el contenido de estas páginas sigue siendo relevante, en especial ahora que las deficiencias del sistema educativo son más evidentes que nunca, y que cada día crece el número de padres dispuestos a asumir la responsabilidad de la educación integral de sus hijos.

Por otro lado, desde hace varios años la palabra unschooling es cada vez más conocida, y, desafortunadamente, también malinterpretada. 

«Hacer unschooling» o «ser unschooler» se ha vuelto sinónimo de tener licencia para desentenderse del estudio académico y para dedicarse a las ocupaciones propias prestando una atención mínima a las necesidades de los niños. Y hay padres que afirman «hacer unschooling» porque permiten que su niño elija qué hacer en los pequeños márgenes de tiempo que quedan entre las actividades que ellos han programado sistemáticamente.

La contracara de esta época llena de información y recursos es que también nos hemos inundado de interpretaciones subjetivas, citas sacadas de contexto y opiniones hechas a la ligera que han desvirtuado una perspectiva que originalmente no tenía esas implicaciones.

La perspectiva de John Holt sobre la educación y el aprendizaje no tiene nada que ver con abandono o indiferencia; al contrario: es una filosofía llena de responsabilidad y confianza en el niño, y aunque este libro no deja de ser una apreciación personal, considero que Sara McGrath hizo un buen trabajo al ilustrar cómo se ve esta perspectiva puesta en acción en una familia con niños pequeños.

Este libro también contiene sugerencias interesantes para cumplir con los requisitos legales de la educación en el hogar en Estados Unidos. Considero que las familias hispanohablantes que viven en EUA encontrarán consejos valiosos que pueden poner en práctica, o pautas para iniciar su propia investigación. 

También me gusta la recopilación que la autora hizo de muchos materiales y servicios que ella usaba en su momento. Es cierto que la mayoría de estas recomendaciones sólo tendrá utilidad para quienes vivan en EUA, pero lo que a mí me parece valioso no es tanto el recurso en sí mismo, sino lo mucho que podemos aprender de una actitud ingeniosa y proactiva para aprovechar y adaptar cualquier recurso a nuestro alrededor. 

A lo largo de mi vida he traducido muchos textos sobre diversos temas, pero esta es mi primera publicación completa sobre educación sin escuela. Para mí es un honor ser un medio por el que mis hermanos hispanos encuentren recursos de utilidad, y qué mejor forma de iniciar que con un libro por el que siento un cariño especial porque fue uno de los primeros peldaños en mi búsqueda y aprendizaje.

Deseo que la interpretación que he hecho de la experiencia de esta familia traiga nuevos recursos a tu proyecto familiar y un entendimiento fresco de lo que significa vivir sin escuela.



2 comentarios sobre “Unschooling: un estilo de vida lleno de aprendizaje – traducción

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