Me encontré a mí mismo imaginándome en una gran conferencia, en un hotel lleno de letreros y pósters, y gente que llevaba gafete. Pero en esta conferencia todos parecían estar hablando sobre la respiración. «¿Qué tal estás respirando últimamente?» «Mucho mejor de lo que solía hacerlo, pero todavía necesito mejorar.» «¿Ya viste a Joe Smith? definitivamente respira muy hermoso.» Y así sucesivamente. Todas las reuniones, libros, discusiones eran acerca de cómo respirar mejor. Y pensé: «Si nos encontráramos en una conferencia así, ¿no asumiríamos que todos allí estarían enfermos o lo habían estado recientemente?, ¿por qué tanta plática y preocupación acerca de algo que cualquier persona sana hace naturalmente?»
Lo mismo podría decirse de nuestro interminable afán con el «aprendizaje». ¿Alguna vez hubo una sociedad tan obsesionada con eso, tan llena de pláticas de cómo aprender más, o mejor, o más pronto, o más tarde, o más fácil? ¿No será toda esta plática y afán una señal más de que algo serio nos está sucediendo? ¿Las sociedades vigorosas, saludables, activas, creativas, inventivas –la Grecia de Pericles, la Inglaterra de Elizabeth, los Estados Unidos después de la Revolución– invirtieron tanto tiempo hablando del aprendizaje? No; la gente estaba demasiado ocupada haciendo cosas y aprendiendo de lo que hacía.

Fragmento tomado de Teach your Own, de John Holt.
Traducción: Priscila Salazar

I found myself imagining a huge conference, in a hotel full of signs and posters and people wearing badges. But at this conference everyone seemed to be talking about breathing. “How are you breathing these days?” “Much better than I used to, but I still need to improve”. “Have you seen Joe Smith yet? he certainly breathes beautifully”. And so on. All the meetings, books, discussions were about Better Breathing. And I thought, if we found ourselves at such a conference, would we not assume that everyone there was sick, or had just been sick? Why so much talk and worry about something that healthy people do naturally?
The same might be said of our endless concern with “learning”. Was there ever a society so obsessed with it, so full of talk about how to learn more, or better, or sooner, or longer or easier? Was not all this talk and worry one more sign that there was something seriously the matter with us? Do vigorous, healthy, active, creative, inventive societies – Periclean Greece, Elizabethan England, the United States after the Revolution – spend so much time talking about learning? No; people are too busy doing things, and learning from what they do.

Taken from Teach your Own, by John Holt.

Ver más fragmentos