Tomar en nuestras manos la responsabilidad de la educación de nuestros hijos no es solamente no llevarlos a la escuela. Es concebir una visión en el horizonte e invertir nuestra vida en encontrar las herramientas que nos llevarán hacia ella. Es inspirar a nuestros hijos a que sueñen, a que se vean en el futuro, a que tengan una razón para levantarse todos los días y sentirse entusiasmados.

Un viejo proverbio dice que la muerte y la vida están en poder de la lengua, y que de la abundancia de nuestro corazón, habla la boca. Con ella podemos herir y destruir, o podemos inspirar y dar vida.

Lo que nosotros declaramos con nuestra boca tiene un gran impacto en la vida de nuestros hijos.
Hacer declaraciones positivas de quiénes son ellos tiene un fuerte impacto en su identidad, en cómo se perciben ellos y en los alcances que tendrán en su vida.

Me siento muy afortunada de que mis hijos tengan un papá que los ama y los inspira todos los días a descubrir, a perfeccionar sus habilidades, a forjarse un sueño por el cual luchar. Y a pesar de no tener una personalidad muy efusiva, es un hombre muy sensible que además tiene la capacidad de visualizar la personalidad, los talentos y las habilidades de sus hijos, y la ternura de declararlo verbalmente. Estoy segura de que todas estas declaraciones están arraigándose muy profundo en sus corazoncitos, formando parte muy esencial de su identidad y de sus alcances futuros.

Quisiera compartirles estas tres canciones que mi marido les ha compuesto a sus hijos. La de Caleb es la más reciente. Apenas se estrenó hoy, que es su tercer cumpleaños.

Si no acostumbras hacerlo, te animo a que pienses detenidamente en tus hijos, en sus virtudes, en sus dones, en el significado de su vida, y a que con amor y ternura, les declares esas verdades que formarán parte vital de su identidad.

¿Te gustaría saber cómo fortalecer la identidad de tus hijos?

¡Conce esta herramienta!