Es probable que hayas visto esta imagen en internet muchas veces. Yo sí la he visto en diferentes lugares y ahora me tomé la libertad de retocarla, traducirla y compartirla aquí, porque creo que ilustra una gran verdad.

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Sin embargo, a veces los papás que educamos en casa nos convencemos tanto de los beneficios de que nuestros hijos aprendan libremente, que llegamos a ver a las escuelas o al sistema educativo como un enemigo de quien debemos cuidarnos o a quien debemos atacar sin piedad.

El enemigo a vencer no son las escuelas, sino la falta de responsabilidad

Es verdad que el sistema educativo estandariza, no brinda atención personalizada, pierde mucho tiempo, suscita problemas sociales, no respeta los ritmos naturales de cada niño y un largo etcétera. Pero a final de cuentas, todos tenemos la libertad de elegir si la usamos como herramienta educativa para nuestros hijos o no. Incluso en países donde este asunto está en crisis como en España, hay papás valientes que hacen valer su derecho de elección y ellos deciden cuándo y cómo educar a sus hijos.

Creo que el peor daño que los paradigmas educativos le han causado a nuestras sociedades es el de hacernos sentir liberados de nuestra responsabilidad y por lo tanto, indiferentes a nuestros hijos, confiando en que alguien más se está haciendo cargo de ellos.

Esta mentalidad se ha infiltrado tanto en nuestras vidas, que incluso habiendo tomado la decisión de responsabilizarnos de nuestros niños, seguimos sintiéndonos inseguros de qué hacer y cómo hacerlo, y buscando guías o autoridades que nos lleven de la mano paso a paso.
Es posible que aun no enviando a nuestros hijos a una institución educativa, caigamos en la falta de responsabilidad al no tener bien claro qué queremos lograr, hacia dónde vamos, por qué hemos elegido tales o cuales herramientas, o sintiendo que porque compramos tal currículo, ya tenemos nuestro trabajo resuelto como padres educadores.

La razón esencial de tomar la educación de nuestros niños en nuestras manos es precisamente ésa: hacernos responsables

Hacerte responsable no significa que tú vas a saber todas las respuestas, o que debes tener una preparación previa que te acredite como maestra de todas las materias. Hacerte responsable de la educación de tus hijos es mucho más que cerciorarte de que obtengan sus certificados de primaria, secundaria, preparatoria y universidad.

Tomar la responsabilidad de la educación de tus hijos en tus manos significa visualizar un objetivo en el horizonte. Es hacerte una imagen mental de cómo ves a tus hijos en este momento, y de aquí a diez, quince, veinte años:

¿Cuáles son las características particulares de cada uno?, ¿cuáles son sus fortalezas y sus debilidades?, ¿cuál es su pasión en la vida?, ¿a dónde quieres que lleguen?, ¿qué tipo de personas quieres que sean?, ¿qué tipo de padres quieres que críen a tus nietos?, ¿cómo quieres que se relacionen con el mundo que los rodea y de qué manera quieres que sean recordados cuando mueran?

Después de tomarte unos minutos para pensar en esto, es probable que te des cuenta de que tomar una responsabilidad así no tiene nada qué ver con los planes de la SEP o con los exámenes del INEA, y de que debes comenzar a trabajar muy duro en otras áreas que hasta hoy no les has puesto atención.

El asunto no es saber cuáles herramientas usar, sino saber cuál es tu objetivo

¿Te acuerdas de esa escena de la película de Alicia en el País de las Maravillas con el Gato Risón? La niña está muy triste porque se le borró el camino que estaba siguiendo y cuando el gato le pregunta a dónde quiere ir, ella le dice que eso no importa; entonces el gato le contesta: «pues entonces tampoco importa cuál camino tomes».

Muchos papás se sienten angustiados porque no saben cómo comenzar y me preguntan cuál programa deberían usar para sus hijos. Yo les preguntaría: ¿a dónde quieres llegar con la educación que les proporciones?, y entonces puedes darte una idea de qué tipo de herramientas necesitas encontrar para poder llegar hasta allí.

Si tu objetivo es que reciban sus certificados de primaria y secundaria, y que vayan al ritmo de los alumnos escolarizados, pues baja los programas de la SEP y tú ve llevando un registro para ver que no te estés atrasando y llenando los huecos que hagan falta, y listo.

Pero si tu objetivo es que encuentren cuál es su pasión en la vida, que desarrollen al máximo todo su potencial y que se conviertan en un beneficio para su sociedad, entonces estamos hablando de cosas totalmente distintas.

El mundo mismo ES el salón de clases –tenemos acceso a recursos ilimitados

Te darás cuenta de que entonces, como lo expresa la imagen de los pececitos, el mundo entero se convierte en un salón de clases, y toda la gente que te rodea, en instructores potenciales. Existen recursos ilimitados a todo nuestro alrededor: nuestra vida diaria, nuestro trabajo, nuestras obligaciones, la gente con la que convivimos, la tecnología ¡incluso las escuelas!: todos son recursos educativos cuando tenemos bien claro hacia dónde queremos llegar.

Sara McGrath, en su libro “Unschooling, a lifestyle for learning”, dice:

«Yo me enfoco en mi papel como mamá. Mis hijas quieren que yo haga lo que hago para que así puedan aprender de mí. Cuando tienen intereses de los que yo sé muy poco o nada, les ayudo a encontrar personas que sí saben acerca de esos intereses; no necesariamente maestros, sino gente real que realiza ese trabajo o ese pasatiempo o lo que sea, gente que se apasiona con su trabajo. 

Amigos, parientes y miembros de grupos de educadores en casa pueden hacer un fondo común con sus habilidades y ofrecerlas a todos los niños de la familia o del grupo.  Todos somos expertos en algún área: desde programación de computadoras hasta reparación de autos, carpintería o trabajo doméstico. Mis hijas tienen una bisabuela que confecciona patrones para ropa; otra bisabuela que hace edredones y era dueña de una tienda donde los vendía; un papá que programa videojuegos y una mamá que trabaja como mamá, lo que ellas aspiran hacer, y que tiene una pasión por destrezas naturalistas, música tradicional y narración. Entre nuestros vecinos hay un músico y un constructor de barcos. Nuestra localidad tiene muy buenos instructores de danza, maestros de arte y un dependiente de la biblioteca de los niños que siempre recuerda los nombres de mis hijas y les pregunta cómo están, al igual que las cajeras del supermercado y los empleados de la oficina de correos. Hemos hecho algunas excursiones al departamento de policía local, a la oficina de correos y a la veterinaria. 

Durante mi infancia temprana, mi abuela me enseñó a coser, a seguir una receta, a cultivar y cosechar la hortaliza y a hacer conservas. El asilo de ancianos de nuestra localidad ofrece clases a familias que demuestran esas habilidades también. Las oportunidades abundan.»

Los programas y currículos no hacen la diferencia; ésa la haces tú, invirtiéndote día con día

¿Nunca te has preguntado cómo es que hay tanta gente de bien a nuestro alrededor, y todos ellos fueron a la escuela?
Yo sí, y mi marido y yo tenemos un debate continuo sobre eso.

Muchos de los grandes hombres y mujeres que nos rodean, tuvieron grandes padres y madres o tutores o maestros, que estuvieron dispuestos a invertirse en ellos y que dejaron una huella muy profunda de inspiración y sentido de propósito en la vida –lo cual no tiene nada qué ver con ir a la escuela o no.

Por supuesto que tener a tus hijos contigo todo el día es una oportunidad extra de sembrar a diario en sus corazones, y además les ayudará a mantenerse enfocados sin distracciones, pero no es el ingrediente clave. Igual conozco familias que sacaron a sus hijos de la escuela y no tuvieron resultados positivos.

No es que la escuela funcione o no, o que la educación en casa funcione o no, o que tal o cual currículo sea mejor que éste o aquél.

El éxito no radica en los sistemas, dentro o fuera de la escuela. El éxito radica en saber hacia dónde vas y tomar todas las decisiones necesarias para llegar hasta allí. Cualquier recurso puede ser útil en las manos de un padre que sabe qué hacer con él.

No te agobies buscando cuál es el mejor programa o de qué manera los certificas o cómo le haces para evaluar que sí están aprendiendo. Mejor destina tiempo en definir cuál es tu objetivo como padre de tus hijos y qué quieres lograr en sus vidas. Después, dedícate a analizar todos los recursos que tienes a tu alcance (¡incluso escuelas!), y luego, ¡inviértete de lleno en sus vidas!

Si deseas saber más sobre cómo definir esos objetivos para la educación de tus hijos,
no te pierdas mi libro: AprendizajeSupraescolar.
Pulsa en la imagen:

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20 respuestas a “Nuestro peor enemigo a vencer… ¿la escuela?

  1. Totalmente de acuerdo contigo, en esta mar de recursos que existen hoy en día para educar es indispensable saber que tipo de educación quiere uno para sus hijos para poder escoger el camino a seguir sin ahogarse en el intento. Primar sobre lo que para nuestra familia resulta importante y pasar por alto lo que para otra funcione fenomenal pero que nosotros sabemos que no nos va. Que a pesar de la escuela hay gente que habiendo salido de ella marca la diferencia de eso no cabe duda por que como todo en la vida no todo es blanco y negro siempre hay un matiz de colores intermedios. Pero a veces por curiosidad no puedo dejar de preguntarme y ¿a dónde habrían llegado sin la escuela? ¿Mucho más alto? Maravillosa reflexión Priss

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  2. Qué importante como padres, y sobre todos los que tienen hijos en edad escolar, hacer constantemente conciencia de si nuestros hijos están siendo formados y no solamente informados con lo que aprenden.Y qué bueno que mencionas que el sacar a los hijos de la escuela, no garantiza que ellos se capaciten como arte de magia en casa. Realmente requieren mucha inversión de nuestra parte, y más que nada para tener hijos exitosos en todas las áreas de su vida (no solamente en lo académico), es la conexión que desarrollemos como padres con ellos.Un artículo muy reflexivo!!

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  3. muy bueno Priss yo saqué a mi niño de la escuela precisamente para aprovechar la flexibilidad de horarios y contenidos y la libertad que permite el estudiar en casa, he tenido mis dudas y hasta uno que otro ataque de: y ahora como le hago!!! pero se esta acomodando poco a poco todo y es el mismo niño quien da la pauta, si me preocupa un poco la certificación, pero más adelante, por ahora es que vaya aprendiendo lo más básico de lectoescritura y de matemáticas y desarrollando otras áreas como la confianza en si mismo, todo de acuerdo a su particular manera de aprender y ya nos iremos ajustando. Lo que dices es muy importante todo gira en torno a nuestra responsabilidad y la conexión y entrega hacia los hijos, más que sistemas educativos e incluso si esta en la escuela no delegar todo en ella 🙂

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  4. Es verdad lo que dices, y es algo que te preguntan constantemente, lo que dices la SEP y INEA es verdad conozco a muchas mamas que solo tienen A sus hijos en casa para librarlos del ciertos conflictos o algo así, pero siguen el mismo programa estructurado, quisiera decirles que a mi parecer para que sean felices, plenos y encuentren su pasión en la vida no es el modo de educar en casa, y yo creo que no tiene caso, repetir en casa lo mismo !, pero en fin ,cada familia es libre de elegir, con el tiempo se daran cuenta que eso no resulta, ni para los hijos , ni para los papas,los objetivos son clave, y los medios para ancanzarlo, bien Priss voy a compartir a tu entrada, felicidades!. Y saludos.

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  5. Yo estoy escribiendo algo parecido… con otro enfoque claro. Acerca de asumir y delegar la responsabilidad, cambiar un dogma por otro, la importancia de nuestro trabajo personal, el de los adultos….Estoy completamente de acuerdo contigo, en que hay que ser sincero con uno mismo y pensar qué queremos, para poder ir a por ello. Conozco mucha gente que dice que quiere que se respete el ritmo de su hijo, y otras cosas muy bonitas, cuando no es verdad. Tomar decisiones conlleva asumir responsabilidades.Gracias por tu tiempo, un abrazo,Mónica

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  6. Tienes toda la razón, sino hay un objetivo no hay tampoco un resultado positivo y puedes desviarte con facilidad de tu propósito, que es con lo que en lo personal batallo día a día; lo urgente por lo primordial que es estar ahí para mi hija!!gracias por tu artículo porque me hace centrarme y ponerme las pilas para analizar y mejorar lo que hasta ahora he hecho con mi nenaun saludo cordialLiss

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  7. Una reflexión muy interesante y completamente de acuerdo. Solo añadiría algo más. Llega un momento en que como madre/padre responsable de la educación de tus hijos, por mucho que tú tienes claro el objetivo a dónde quieres que lleguen… ya tienes que hacer el cambio a ayudarles a que ELLOS MISMOS tengan claro SU objetivo.Ya no es ¿qué quiero YO para ellos? sino ¿qué quieren ELLOS para SI MISMO y dónde puedo yo ayudarlos en esto?Siempre teniendo un objetivo claro.Gracias por la reflexión.

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  8. Pero los objetivos hay que tomarlos como lo que son: son el objetivo al que aspiramos, para centrarnos ahora en el CAMINO, que es lo que de evrdad importa.Yo como objetivo tengo “que no me poden a los niños”, pues tengo cuidado con lo que hacemos, intento compensar….No está solo en mi mano que el objetivo se cumpla, sé que no lo voy a conseguir al 100% porque hay fatcores en juego que no puedo controlas. Pero es lo que me guía.Creo que el objetivo hace falta para dar coherencia a lo que hacemos. El ejemplo que ponía antes: “quiero que mi niño trabaje a su ritmo” implica una serie de cosas, mi trabajo personal irá por un camino diferente que si me planteo algo del tipo “quiero que mi hijo sepa muchísimas cosas”Y en el camino (que es lo difícil) está mi formación, mi día a día, mis miedos, nuestro entorno, mis hijos….

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  9. Ivett, tienes toda la razón en hacer esa pregunta. Y en más de un caso, estoy segura de que la respuesta sería: “¡mucho más alto!” Sin embargo, también debemos reconocer que la desescolarización no es una vía para todos, y que no porque escolarizan a sus hijos, esos padres están “mal” o son “menos” que los que desescolarizamos. Y me incluyo en esta reflexión, porque muchas veces tiendo a perder el rumbo y a ver la escuela como el mismísimo diablo, cuando el verdadero enemigo es nuestra indiferencia hacia los niños, con o sin escuela.Juli, me da mucho gusto saber lo bonito que están avanzando, y que el interés de tus niños sea tu guía!Es verdad, Karla, como que todos tenemos que pasar por un tiempo de mucha escolarización para luego darnos cuenta de que no es así el asunto. Muchos se van hasta el extremo del unschooling radical, y otros luego regresan para encontrar un término medio. Lo importante es que lo que sea que hagamos obedezca a razones personales, y no a imitación ni a adopción de metodologías esperando que nos traigan éxito en sí mismas. El éxito radica en tener bien claro nuestro objetivo, no tanto en las herramientas que usamos para lograrlo.Liss, gracias por comentar, me da mucho gusto que encuentres alguna utilidad en lo que escribo. Te mando un abrazo y bienvenida!¡Totalmente de acuerdo contigo, Marvan! Y qué emoción debes de sentir tú ahora, con tus hijos ya más grandecitos, más conscientes de lo que quieren y cómo quieren alcanzarlo. Definitivamente, uno de mis objetivos a lograr en el mediano plazo con mis hijitos que por ahora, todavía son pequeñitos. ¡Un abrazo!Tienes mucha razón, Moni (qué gusto saber tu nombre!), que lo que hagamos cambiará mucho dependiendo de cuál sea nuestro objetivo. Y sí, muchas veces no podemos tener absoluta claridad de lo que queremos lograr, porque ni siquiera tenemos la certeza de que mañana tendremos vida :)Pero sí podemos armarnos una imagen mental, una visión en el horizonte que nos sirva de guía para seguir avanzando y no perdernos en la cotidianidad de los detallitos urgentes, como decía Liss.Un placer charlar con todas ustedes, gracias por tomarse el tiempo de enriquecer este espacio!!

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  10. Antes de saber que existía el homeschooling ya tenía yo mas de un año investigando acerca de como es la educación en otros países, particularmente en Finlandia, incluso cuando descargué el método que está disponible en línea me preguntaba: “Pero solo viene la idea ¿Dónde dice exactamente cómo debo dar la clase?…”. Confieso que me asusté.Con el tiempo entendí que el daño que había ocasionado en mi persona nuestro sistema escolar, era esperar precisamente que se me dijera todo, con puntos y comas, tal como está programado en la actualidad, en que la libertad de cátedra es totalmente nula. Entonces el panorama se amplió de forma muy interesante porque ya tenía yo la opción de decidir los temas, los tiempos, los recursos; fué como estar ante un gran bufet.Para mí la escuela sí ha sido un enemigo ha vencer, pero mis armas son: La información, el análisis y la toma de decisiones. Tal vez me equivoque pero asumo con gusto esa responsabilidad desde ahorita.Un abrazo Priss.

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  11. Por supuesto que sí, Irma, para todos nosotros, papás interesados en la educación de nuestros hijos, la escuela ha sido (y sigue siendo) un enemigo que tenemos que vencer día con día, principalmente, como dices, en nuestra mente, desarraigando todos esos paradigmas instalados allí por años.Sin embargo, muchas veces este estilo de vida puede volverse como una “religión” en donde el “diablo” es la escuela, y entonces nos dedicamos a criticar y atacar todo lo que esté relacionado con la escuela o el sistema educativo. Y la reflexión es más que nada personal, porque yo misma me encuentro frecuentemente con esa actitud, lo cual no es nada productivo. Cuando mi preocupación no es atacar al enemigo, sino ocuparme de lo que verdaderamente requiere de mi atención y responsabilidad, entonces me doy cuenta de que hay un sinfín de recursos a mi alrededor que puedo usar, incluyendo la escuela. Como tú dices, se despliega un bufete extenso, lleno de posibilidades.Muchas gracias por compartir tu experiencia. Te mando un abrazo!

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  12. Llego un poco tarde a comentar, pero no quiero dejar de hacerlo. El post me parece tan… verdadero!! en lo personal, reconozco que tuve un tiempo de mucha arrogancia para con las escuelas y los papás que decidían escolarizar. Como que “sin querer queriendo” me fui fanatizando y todo fanatismo necesita de un enemigo. Hasta que un día me encontré opinando en un foro, me releí y decidí que ya no más “campaña antiescuela”. Borré lo escrito y me concentré en lo mío. Y algo cambió, no sé explicarlo… como que me quité algo pesado de encima…Hoy en día mis hijas tienen amigas maravillosas que son así porque detrás de ellas hay familias maravillosas, y todas van a la escuela (y a diferentes escuelas). Esto no es coincidencia. En cuanto a “trazarnos objetivos”, a veces me cuesta mucho… como que me da la sensación de que si trazo objetivos en base a lo que quiero en el futuro para ellas…. ¿cómo saber si son los objetivos que ellas querrán para ellas? entonces muchas veces voy con ellas para donde pega el viento, pero siento que ir sin direción tampoco es positivo…. un gran conflicto… supongo que en algún momento encontraré el equilibrio. Lo único certero es que me encanta vivir el día a día con ellas, acompañarlas en lo que quieran hacer y probar, y de a poquito voy vislumbrando sus inclinaciones y talentos, y siento que mi lugar es ofrecerles todo lo que esté a mi alcance para que avancen… pero ahí me quedo! un tema precioso para reflexionar en tribu. Saludos!

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  13. que bueno es escuchar estos temas y aprender tantas cosas antes de empezar esta carrera. De pronto me siento insegura y temo no saber hacer esto con mis hijos. Después me siento confiada y creo que vamos a estar muy bien. Sobre todo me ha servido escuchar sobre el no fanatizarse con esto, por que es algo en lo que resulta muy fácil caer, sobre todo cuando sientes que el sistema tiene la culpa de las carencias de tus hijos, y su falta de interés en el aprendizaje. Pero ciertamente de nada sirve ya buscar culpables cuando lo que queremos es avanzar. Soy muy nueva en todo esto, y entre mas leo mas nueva me siento jaja.. de verdad espero poder hacerlo bien. Cualquier consejo se los agradecería mucho!! (reborn_girl@hotmail.com)

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  14. Bienvenida, Diana. Tu dirección todavía no se da de alta en el sistema, al ratito te voy a mandar el link de nuevo, para que no te quedes sin recibir notificaciones.Lau, es cierto! precisamente ayer estaba reflexionando y escribiendo algunas líneas en ese sentido: por un lado es necesario tener un objetivo para seguir, pero por el otro, es casi imposible tenerlo tan claro!Pero en eso que haces con tus nenas, por ejemplo, sí veo que tienes bien claros algunos objetivos: que ellas sepan que te tienen incondicionalmente, que haya unidad familiar, que aprendan a partir de su curiosidad, que aprendan directamente de ti, que no se les obligue a aprender algo fuera de su momento, etc.Claro que no sabemos objetivos a largo plazo como si van a ser doctores o arquitectos, pero sí estamos seguras de otras cosas que sí queremos y quizá intuitivamente todos los días caminamos hacia ello, y no nos ponemos a cuestionar si ellos lo querrán o no. Somos los papás y tomamos esa decisión, igual que tomamos la decisión de dónde viven y qué comen.Mi reflexión va hacia eso: definir en nuestra mente qué queremos y caminemos por allí, y no solamente tomemos decisiones porque todos lo hacen o con tal de estar en contra del “enemigo”Un abrazo!

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  15. Abiertamente creo que no debemos de atacar, sino de ser criticos con el sistema educativo, muy a pesar de que no lo usemos como tal. Y creo que debemos también abrir nuestra responsabilidad, no solo como padres, sino también como ciudadanos, para exigir reformas educativas pertinentes, que nos beneficien a todos, porque probablemente nosotros nos hagamos responsables de nuestros hijos, pero tenemos sobrinos, o hijos de amigos que van a la escuela y ellos también merecen calidad en la educación. Creo que en tiempos electorales como los nuestros en México, debemos exigir una reforma educativa más amplia e integral, empezando por quitar a ciertas personas de ciertos puestos, esto también es hacerse responsables, porque tarde o temprano nuestros hijos no escolarizados tendran contacto con gente que si fue escolarizada en su medio social, o laboral en su etapa adulta. Actualmente la respuesta al problema de la educación parece ser la escuela de tiempo completo, yo en lo particular, pienso en un sistema educativo diversificado dónde cabe el homeschool, las escuelas a distancia, flexischool, las escuelas rurales, los internados en los pueblos, las escuelas tradicionales, las escuelas a tiempo completo, escuelas publicas montessori, etcétera. Por que México es un país diverso necesita muchas respuestas al problema de la educación, no una sola.Y así como los jovénes universitarios están levantando la voz, creo que nosotros como padres que educan también debemos levantar la voz, y los padres responsables que escolarizan y que se sientan en las tardes para que sus niños hagan sus tareas, o que les compran libros y revistas, también deben gritar. Gritemos ahora, porque es el tiempo de hacernos escuchar, enseñemos a nuestros hijos con el ejemplo, a ser ciudadanos que hablan, que exigen, que protestan, eso también es hacerse responsable.

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  16. Muy bien expuesto, Priss.

    Y muy inteligentes los comentarios. Así es, Flor, atacar no es criticar, ahí radica una diferencia crucial de la que tenemos que responsablemente hacernos cargo en lo privado y público.

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  17. Hola Pris!!!! Es muy importante esto que decís. La escuela no es totalmente el antagonísta lo que pasa que su obligatoriedad es lo que realmente no funciona.
    Cómo te había comentado estudié el profesorado de inglés del cuál me quedan algunas materias. La verdad que tenía ganas de realizar una monografía (la cuál es una materia que me quedó) sobre homeschooling para demostrar como la escuela se beneficiaría con esta práctica.
    Muchas de las prácticas que no fucionan mejoraría si existieran otras alternativas reconocidas a parte de la escuela.
    Yo pensaba cómo cambiaría la escuela si hubiese menos alumnos por clase gracias a que muchas familias educarían en casa.
    Habría mejor atención y más personalizada. Además siempre pensé que la escuela en vez de oponerse al homeschooling estaría bueno que colaborara con ello. Que le permita a alumnos educados en casa poder acercarse a la escuela para sacarse dudas, etc.
    La verdad que lo que realmente importa es hacerse responsables y eso va más allá de educar en casa o no.
    El problema que yo encuentro es que muchas veces los padres no pueden hacerse responsables porque no tienen ni siquiera la libertad de elegir las escuelas que ellos desean para sus hijos, tienen que conformarse con lo que les toca.
    Te cuento un anegdota. Hace varios años practicando danzas conocí una mamá que un día llega a la clase super preocupada porque no encontraba ninguna escuela que acepte a su hijo. Como hay muchos alumnos ya en cada escuela, los directivos favorecen el ingreso a la institución a los hermanos menores de los alumnos que ya cursan esa escuela determinada, reduciendo la oportunidad de que otros niños puedan entrar si son los mayores en la familia.
    Para complicar las cosas en mi ciudad hay muchas escuelas religiosas y esta familia practiba una religión que no era la oficial en estas escuelas, por lo que no quería inscribir a su hijo en ellas porque estas escuelas tenían religión dentro del curriculum. Sus hijos tenían que aceptar esta religión si querían entrar en esas escuelas.
    En fin, esta madre pasó muchos días angustiadas hasta encontrar un escuela que aceptó finalmenta a su hijo. Esta pobre madre no pudo elegir ella misma la escuela que mejor se adaptara a su estilo de vida. Tuvo que aceptar lo que le tocaba.
    Para mí ese es el gran problema de la escolarización masiva. Muchas veces el sistema te priva de la libertad de poder velar por los derechos de tus hijos y de tu familia al elejir la mejor educación que se adapte a tu caso en particular.
    Besos!!!!

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  18. Coincido totalmente contigo Priscila, todo, absolutamente todo es material y oportunidad de aprendizaje, si Nelson Mandela conectó con su sabiduría justo cuando estaba en prisión, ni modo que las escuelas sean peor escenario.
    La clave es aprovechar todo en pos del autoconocimiento. Cuando padres e hijos se conocen a sí mismos, el qué hacer, y el cómo, vienen en automático y de cualquier situación se verá la manera de sacar ventaja para lograr lo que se persigue.

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