Después de algún tiempo de haber desescolarizado a los niños, es normal que nos sintamos abrumadas por el día a día, por los comentarios “bienintencionados” de otros o por la dudas internas que nos cuestionan si estaremos haciendo lo correcto o no. En medio de esas crisis algunas mamás comienzan a poner en duda su decisión inicial…

“Voy a ver logramos acoplarnos, y si no, lo regreso a la escuela”
“Si sigue así de aburrido, mejor lo voy a llevar al kínder para que vea otros niños”
“Como no le gustan las actividades que yo le preparo, pues mejor que se regrese al colegio”
“Aunque yo quiero educarlo en casa, él dice que no quiere dejar a sus amigos”

Las pequeñas decisiones que tomes hoy tendrán una repercusión muy grande dentro de varios años

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Los grandes cambios son el resultado de la determinación diaria. Y en una meta tan difícil de lograr como vivir fuera del sistema escolarizado, se necesita una dosis extra de determinación diaria.
Para ello, considera los siguientes puntos:

Las decisiones importantes no pueden sujetarse a situaciones temporales

Las situaciones temporales como el dinero que tenemos, nuestro estado de ánimo o los comentarios que escuchamos de otras personas son factores muy inestables que no pueden considerarse para tomar una decisión de peso.

Pensemos en el matrimonio, por ejemplo. Si dos personas deciden casarse porque ahorita están teniendo buenos ingresos, o porque sienten mucha atracción física, o porque todos sus amigos les dijeron que hacen muy bonita pareja, es muy probable que ese matrimonio termine en fracaso. Pero si deciden casarse porque comparten un proyecto de vida y ambos tienen la mentalidad de que pase lo que pase, se esforzarán al máximo para hacer que funcione, es muy probable que a pesar de circunstancias difíciles, ese matrimonio dure para siempre.

Así como uno no decide hacerse vegetariano porque no hay carnicerías cerca de su casa, ni decide tener bebés porque está recibiendo un buen sueldo, la decisión de escolarizar o desescolarizar no puede tomarse debido a situaciones temporales, como la falta de dinero, las opiniones de otros, la moda o el bullying, sino a que tú quieres lograr un objetivo específico para la educación de tus hijos.

Los objetivos para la educación de tus hijos son responsabilidad tuya

Cuando hablamos de objetivos para la educación de tus hijos no nos referimos a cuál carrera van a estudiar, o a qué se van a dedicar, sino qué tipo de gente quieres que tus hijos sean: ¿quieres gente proactiva?, ¿quieres una familia unida?, ¿quieres personas responsables?, ¿gente adaptada al sistema?, ¿gente productiva?, ¿gente que sepa ser líder?, ¿gente creativa?, ¿gente feliz?…

Al definir esos objetivos debes considerar las características únicas de tus hijos, pero ten cuidado de tomar decisiones importantes influido por la opinión todavía inmadura y cambiante de un pequeño. Así como tú decides dónde ha de vivir o qué ha de comer, también debes decidir de qué tipo de crianza ha de recibir. Establecer objetivos para la educación de tus hijos es parte de tu responsabilidad como papá o mamá.

El camino que elijas debe llevarte hasta tus objetivos

Es importante recordar que el camino que elijas tomar es sólo eso: un camino. No es una meta en sí mismo, sino que sólo es la vía que te llevará hacia tu destino final.

Si decides que la escuela es el mejor recurso para lograr tus objetivos de formación, asegúrate de recordarlo siempre: la escolarización sólo es el recurso que estás usando para lograr tus objetivos. De esta forma, tú seguirás teniendo el control, podrás establecer metas junto con los maestros, podrás pedir cuentas de su trabajo y sabrás cuándo exigir o cambiar procedimientos.

Si decides que el mejor recurso para alcanzar tus objetivos es sacar a tus hijos de la escuela, asegúrate de recordarlo siempre: la desescolarización sólo es el recurso que estás usando para lograr tus propios objetivos. De esta forma podrás mantenerte firme en el estilo de vida que has decidido llevar sin que se vea afectado por situaciones pasajeras.

Es necesario que construyas tu ruta paso a paso, día con día

Si decidiste tener a tus hijos contigo sin mandarlos a la escuela, no quiere decir que en algún momento no decidas regresarlos, o viceversa. Tampoco significa que todos los días a partir de ahora serán color de rosa y todo fluirá armoniosamente siempre. Como en cualquier proceso, habrá dificultades y días en los que dudarás profundamente lo que estás haciendo. Sin embargo, los pequeños detalles cotidianos –por más desalentadores que parezcan– no pueden considerarse como parámetro para abandonar por completo tu visión inicial.

Imagínate al capitán de un barco que ha definido su destino y la ruta a seguir. Entusiasmado emprende el viaje, pero al poco tiempo se encuentra con mal clima, desánimo en la tripulación, enfermedades, y qué sé yo. ¿El clima debería ser un motivo para desistir?, ¿el desánimo?, ¿el cansancio? Supongo que ese capitán se tomaría un tiempo para hablar con la tripulación, recordarles el motivo del viaje, inspirarlos de nuevo con el destino final y hacer que el entusiasmo regrese. Pero aunque no fuera así, todo el viaje y la seguridad de la tripulación está en sus manos, e independientemente de lo que los demás opinen, él debe tomar su responsabilidad y mantenerse firme hacia su destino final.

La determinación de tus seguidores es el reflejo de tu propia determinación

Una vez que tomas tu decisión, debes estar firme en tus convicciones. Claro que existe la posibilidad de equivocarte, y entonces tendrás que enfrentar tu error, pedir perdón y cambiar de ruta; pero esa determinación es lo que le dará a tu familia la confianza de querer seguirte a donde sea. Como sucedió en mi caso, y en el de este joven.

Recuerda que a veces la inseguridad de los padres es lo que ocasiona la renuencia de los niños. Si te ven titubear o con una actitud dudosa, es probable que no quieran arriesgarse. Muchas veces la rebeldía es una forma de expresar temor.

Si decidiste tener a tus hijos contigo, entonces transmite tu convicción día con día. No te intimides por los días malos. Recuerda tu visión, inspíralos, anímalos, sé paciente, y continúa. Su actitud no debe ser tu parámetro para cambiar de rumbo, sino que tu perspectiva y tu determinación deben ser lo que influya en su actitud.

“Visualizar un futuro exitoso es bueno, pero no es suficiente. Se requieren el valor, la decisión y la perseverancia de dar cada paso desde hoy, para construir lo que ves” 

 ~Carlos Salazar (mi papá)

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