En septiembre comienza de nuevo el ciclo escolar y por ahora, muchas mamás se sienten agobiadas con la necesidad de escoger una escuela para sus hijos que irán por primera vez.

¿Cómo elijo la escuela para mi hijo?

Es una decisión difícil, ya que el mejor lugar para que un niño aprenda es su hogar, y una escuela nunca podrá sustituir la función del hogar de una persona.

John Holt, educador, escritor y padre de la educación en el hogar (homeschooling), dijo:

“Yo quiero dejar claro que no veo la Educación en el Hogar como un tipo de respuesta a lo deficiente de las escuelas. Yo creo que el hogar es la base adecuada para la exploración del mundo que entendemos como aprendizaje o educación. El hogar sería la mejor base no importando cuan buenas sean las escuelas”

Uno de los daños más profundos que el sistema educativo le ha causado a nuestras sociedades, es el de permear el paradigma de que una vez escolarizados, nuestros niños son responsabilidad de la institución. La institución decide qué, cuándo y cómo deben aprender los niños, y aunque sus habilidades sean distintas a las que el sistema enfatiza, o aunque sus intereses no vayan al ritmo de los programas establecidos, o aunque sus capacidades sean muy distintas a las del niño “promedio”, nada puede hacerse, pues la institución tiene la última palabra y la responsabilidad sobre la educación de nuestros hijos.

Yo sé que debido a los sistemas que operan en nuestras sociedades, escolarizar a nuestros hijo muchas veces es más una necesidad que un deseo, porque aunque quisiéramos educarlos nosotros mismos en casa, no se tienen los medios para hacerlo. Sin embargo, también sé que el éxito en la educación y crianza de nuestros hijos no depende de que vayan o no a la escuela, sino en tu disposición para invertirte en sus vidas. Tú como padre puedes marcar la diferencia en el tipo de educación que tus hijos experimentarán, con o sin escuela. Todo es cuestión de que asumas tu responsabilidad, sin dejársela a nadie más, y de que consideres que la escuela sólo es un recurso más que te ayudará a lograr tus objetivos educativos y de formación. La escuela debe ser tu aliado y no tu dictador.

En este proceso de decidir cuál es la escuela que mejor te ayudará a alcanzar tus metas como padre, sugiero que te tomes un tiempo para reflexionar en lo siguiente:

Considera que lo ideal es que los niños pequeños permanezcan en casa.

En Finlandia, la edad oficial para iniciar la escuela, es a los 7 años. Los educadores Ray y Dorothy Moore comenzaron a documentar y publicar los resultados de su investigación sobre la optimización educativa en niños en la década de los setentas, cuyo hallazgo principal fue que los niños no deberían entrar en el sistema educativo formal hasta no tener al menos diez años de edad, para así obtener resultados educativos y sociales óptimos.

Medita cuidadosamente cuáles son tus razones más importantes para escolarizar

Es importante que como papás seamos conscientes de que aunque el sistema y la sociedad se han encargado de hacernos creer lo contrario, la educación de nuestros hijos es nuestra responsabilidad. El paradigma educativo está siendo sacado a la luz y muchos padres están siendo conscientes de los daños que le ha causado a nuestros hijos y por lo tanto, a nuestras sociedades, y están optando por otras alternativas.
Si decides escolarizar, que no se deba a que todo el mundo lo hace así o a que no sabes que existe otra manera de hacerlo. Es nuestra responsabilidad estar bien informados y conocer todas las opciones de las que podemos echar mano para brindarles a nuestros hijos la mejor educación posible.

Como lo mencioné antes, quizá tu razón más importante sea que no tienes otra alternativa, y aunque quisieras tenerlo en casa, no te es posible. O quizá también, es tu deseo complementar la educación que tú le estás proveyendo en casa. Quizá quieras que se beneficie de actividades estructuradas, con materiales especialmente diseñados para él, que tú no puedes proveerle en este momento.

Quizá te ayude hacer una lista con dos columnas. En una escribe los beneficios que tú crees que la escuela te ofrecerá (socialización, aprendizaje, tiempo libre, etc), y en la otra, escribe los sacrificios que tendrás que hacer (costo, tiempo de separación, estandarización, estrés, etc.)
Sólo tú puedes determinar si la lista de beneficios compensa la lista de sacrificios.

Define claramente cuáles son tus objetivos para la educación de tus hijos

Independientemente de que hayas decidido escolarizar o no, debes tomarte un tiempo para definir qué quieres alcanzar con la educación que le proveas a tu hijo: ¿qué quieres que aprenda?, ¿cómo lo visualizas en el futuro?, ¿qué tipo de persona quieres que sea?, ¿qué habilidades quieres que posea?, ¿cómo quieres que se desenvuelva en la sociedad?, ¿quieres que sepa resolver problemas?, ¿cómo?, ¿hablando?, ¿pegando?, ¿que sepa defenderse?, ¿que pida ayuda? etc.

Crea un plan de acción

Una vez definidos tus objetivos, comienza a establecer algunas acciones concretas que debes realizar para que esos objetivos sean una realidad. ¿Qué debes hacer?, ¿qué herramientas facilitarán tu labor?, ¿qué personas pueden participar en ese plan?, ¿en qué aspectos no puedes hacerlo tú mismo y necesitas ayuda?

Evalúa tus opciones de escuela

Hasta que hayas llegado a este punto, es momento de ir a visitar escuelas, no antes. ¿Por qué?, porque si lo haces al contrario, es la escuela quien te incluye en SU plan de acción y no al revés. Recuerda que la escuela debe ser TU aliado, y no tu dictador.
Tómate el tiempo necesario para visitar cada escuela que estés considerando como una opción viable y para obtener una idea completa de los servicios que ofrece. Incluso puedes organizarte para estar yendo de “oyente” a las clases y observar cómo se desenvuelve el día a día en el salón.
Durante esta fase…

  • Descubre cuál es su filosofía educativa. No sólo platicando con la directora y las maestras, sino observando cómo trabajan en el día a día. ¿Cómo se dirigen a los niños?, ¿cómo guían su aprendizaje?, ¿los obligan?, ¿los condicionan?, ¿respetan sus ritmos?
  • Descubre cuáles son sus valores. No los que tienen pegados en la pared del pasillo, sino los que se respiran en el ambiente: ¿qué ejemplo dan las maestras?, ¿gritan?, ¿se exige que obedezcan órdenes?, ¿tienen paciencia?, ¿les prestan atención a los niños?, ¿promueven la armonía?, ¿aman su trabajo? Pregúntale a la directora cuál es el perfil que busca cuando recluta maestras, de qué manera las capacita, etc.
  • Descubre cuáles son sus objetivos académicos. Quizá tengas que solicitar una copia de sus objetivos y revisar sus contenidos. Pregúntale a la directora cuál es su visión para sus alumnos, qué quiere lograr con la educación que brinda. Investiga cuáles son sus áreas más importantes. ¿Lenguaje?, ¿matemáticas?, ¿arte?, ¿ciencia?, ¿deportes?
  • Descubre cuáles son sus metodologías. Todas las escuelas siguen alguna corriente educativa. Investiga cuál es la de esa escuela y pregunta por qué escogieron seguir ese enfoque.
  • Descubre qué recursos y materiales usa. Observa cómo están equipados los salones. ¿Concuerda su plan de estudios con los materiales y recursos que tienen en las aulas?, ¿son recursos adecuados?, ¿anticuados?, ¿en buen estado?, ¿hay suficientes áreas verdes y recreativas?
  • Descubre cuál es su concepto de socialización. Investiga cuál es su técnica para ayudarles a los niños a socializar: ¿qué hacen en un conflicto?, ¿qué herramientas les dan a los niños para que sepan socializar con los demás?, ¿cuál consideran ellas que es su función en el proceso de socialización de los niños?

Después de observar todos estos aspectos, contrástalos con tu plan inicial. Observa si realmente la escuela fortalecerá las áreas en las que eres débil y si llenará los huecos que te hacen falta.

Establece una alianza

Cuando hayas evaluado tus opciones y hayas decidido cuál es la escuela que mejor contribuye con tu plan, establece una alianza con ella. Con esto me refiero a que hables abiertamente de cuáles son tus expectativas, cómo deseas que ellos trabajen con tu hijo y que establezcas metas específicas. En el área del carácter, de los valores, de socialización, en el aspecto académico, nutricional, etc. De esta manera será muy fácil medir los avances y pedirles cuentas cada determinado tiempo.

Involúcrate

Tu participación como papá es vital para que tu plan de educación se lleve a cabo. El daño más grande que el sistema y la sociedad han causado, es sembrar el paradigma tácito de que la educación de nuestros hijos es responsabilidad de la escuela, y por lo tanto, una vez “depositados” allí, nuestros hijos no necesitan de nuestra intervención.
Manténte al tanto de lo que está pasando. Manténte en contacto con la maestra, llámale por teléfono o mantén comunicación por correo. Platica a diario con tu hijo, relaciónate con las mamás de sus compañeros, invita a sus amigos a tu casa. Pregúntale cómo va todo y cada cierto tiempo, compara tu plan inicial con los resultados que estás viendo, de manera que puedas evaluar si realmente estás recibiendo los beneficios por los que estás pagando, y si realmente vale la pena el sacrificio de que tus hijos estén separados de ti por tanto tiempo.

“El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de lo que sucede.”
~ Jorge Bucay