¿Qué tan libre y de su propia voluntad, conforme a sus intereses debe ser la formación de mi hijo?

¿Puedo o debo buscar garantizar de alguna manera que no se desvíe de su vocación?

Los niños muestran desde muy pequeños sus rasgos de carácter, así como algunas habilidades naturales e inclinaciones por diferentes intereses. Es cierto que ellos descubren el mundo y mientras lo hagan con mayor libertad, su interés por aprender  se mantendrá y desarrollará; pero aunque podemos ver habilidades, características, intereses e inclinaciones en nuestros hijos que nos dan una idea de lo que pueden ser en el futuro, la verdad es que no tenemos la visión completa de sus posibilidades. De hecho, sería un error determinar desde ahora lo que serán en el futuro, ya que nuestra vida se va enriqueciendo con la experiencia. Sin embargo, así como físicamente es imposible que nuestros hijos sean autosuficientes desde pequeños, tampoco podemos esperar que desde pequeños ejecuten por sí mismos la madurez y las decisiones acertadas para su proyecto de vida. Como padres, además de acompañarlos en el proceso, muchas veces debemos tomar el timón de sus vidas.

Es cierto que las personas podemos llegar a niveles muy altos de auto suficiencia, pero también es verdad que para vivir sanamente requerimos de los demás, es decir, somos interdependientes porque de esta manera se potencian nuestras posibilidades y por ello vivimos en sociedades organizadas. Considero que lo que debemos enseñar a nuestros hijos es a tener visión de lo que quieren y pueden lograr, pero al mismo tiempo, a que sepan cómo confeccionar el proyecto para que logren construir lo que visualizan. En el proceso de un proyecto podemos desarrollar visión, creatividad, orden, disciplina, constancia, perseverancia, perfección de destrezas, ingenio y trabajo. Cualidades necesarias para su bienestar.
Aquí es donde los padres hacemos esa función de autoridad y de alguna manera debemos “obligar” a que ciertas cosas sean cumplidas aunque no les guste. El objetivo de cada proyecto además de realizar su propia visión, es formar en nuestros hijos la capacidad de visualizar, iniciar y concluir sus retos y metas.

Debemos comenzar por proyectos muy factibles de completar y asegurarnos de que en cada etapa del mismo, nuestros hijos adquieran la destreza necesaria para su realización. Cuando nos aseguramos de que “dominen destrezas” estamos proporcionándoles nuevas herramientas que les permitirán ampliar su visión. Habrá etapas en las que tendremos que “obligar” a que las terminen. Recuerda que no tienen la madurez ni la estructura interna para hacerlo por sí mismos, pero la estás formando. Por ello deben ser retos muy factibles y acordes a sus intereses y deseos, sobre todo al principio. Cuando hayan comprendido cómo se concibe y realiza una visión por medio de proyectos, será el tiempo para que inculques la realización de su Proyecto de Vida.

Las partes básicas de un proyecto son: Visión, tiempo, etapas, recursos, actividades, medición y evaluación.

Visión: Que el hijo sea capaz de visualizar aquello que quiere lograr, terminado y funcionando; que se vea a sí mismo disfrutando aquello que se propuso.

Tiempo: El periodo de tiempo en que con toda claridad se da la fecha de inicio y la fecha de término para realizar la visión.

Etapas: Son las divisiones que hacemos del periodo de tiempo total, en el que deben haberse realizado el paso uno para lograr el paso dos, etc., especificando lo que debe concluirse en cada una.

Recursos: Son los fondos, herramientas, materiales, habilidades, destrezas, etc., que se requieren para ese proyecto.

Actividades: Son las acciones necesarias para hacerse de los recursos, así como aquellas para realizar cada etapa del proyecto.

Medición: Es el método y los indicadores que establecemos para medir el avance y la calidad de lo que debemos lograr en cada etapa. Esto nos permite tener control y no desviarnos del objetivo original.

Evaluación: Es la ponderación que hacemos ya sea en ciertas etapas del proyecto o cuando algún imprevisto nos lo requiera y al final del proyecto. Su objetivo es considerar la posibilidad de ampliar la visión o modificar el procedimiento.

Hacer proyectos desarrolla en nuestros hijos todas las habilidades y rasgos de carácter mencionados. Así formamos en ellos la estructura que les permitirá ir descubriendo tanto obstáculos y su solución, como nuevas oportunidades y su realización en su propio Proyecto de Vida sustentable y creciente.

El primer paso es que tú como padre tengas tu propio proyecto de vida del cual se deriva el proyecto de vida de toda la familia.

Carlos Salazar
casa.csc@gmail.com

 

Carlos Salazar está casado desde hace 36 años con su único amor. Es papá de tres hijas, a quienes retiró de la escuela cuando eran adolescentes, y ahora también es abuelo de tres niños y una niña, quienes le llenan la vida de amor y alegría. Arquitecto de profesión y siempre inquieto por el comportamiento de las personas, se ha involucrado en diferentes proyectos de desarrollo humano y social con un fuerte enfoque en la familia, desde hace 36 años.