Meni, de Homeschooling Spain, también me dio la oportunidad de participar en su blog con una breve reseña sobre el mini e-book ilustrado “Un día típico viviendo sin escuela”

Aquí puedes leer el post original de su blog

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Cuando acababa de entrar a la universidad, mis papás supieron que existía la posibilidad de aprender sin escuela, así que sin dudarlo, mi papá nos retiró de la escuela a mis dos hermanas y a mí. Aquí puedes leer la historia completa. Por fin, después de quince años, desde el primer día que me dejaron llorando en el kínder, tenían en sus manos una alternativa viable para nuestra educación. Esos años de mi juventud fueron de lo más padres. Todo el día bajo el mismo techo con mis hermanas – quienes pronto se volvieron mis mejores amigas – estudiando, trabajando, aprendiendo, siempre ocupadas en los proyectos que nos apasionaban, disfrutando la compañía unos de otros, conviviendo con amigos, beneficiando a muchos.

Por lo tanto, yo estaba convencida de que ésta sería la forma en que educaría a mis propios hijos; así que cuando mi esposo y yo nos comprometimos para casarnos, éste fue uno de los primeros temas que acordamos. Nunca hemos tenido dudas en cuanto a que éste es el estilo de vida que deseamos vivir, pero ya a la hora de la práctica, claro que experimentamos muchas dudas e interrogantes en cuanto a cómo debemos hacer las cosas. Cómo organizarnos, cómo ordenar nuestras prioridades, cómo prestarles atención a los tres niños que por lo general la piden al mismo tiempo, cómo respetar sus ritmos y suplir sus necesidades sin llegar al caos. A veces he deseado tener una cámara escondida en la casa de alguna mamá que ya lleva años en este camino para ver cómo viven su día típico… ¿cómo le hace?, ¿qué hacen todo el día?, ¿cómo se organiza?, ¿qué les enseña a los niños?

La realidad es que cada familia es todo un universo y cada una vive su propia versión de lo que significa vivir sin escuela. No podemos compararnos ni imitar lo que otros hacen; eso no funciona. Cada mamá es responsable de asimilar los conceptos fundamentales y llevarlos a la práctica como mejor le parezca o como mejor supla las necesidades particulares de su familia; y es muy emocionante saber que somos pioneros y que, aunque muchas veces no tenemos tanta claridad en los “cómos específicos”, nosotros vamos abriendo brecha y día con día vamos construyendo nuestro propio estilo de vida.

De cualquier forma, también creo que tener la oportunidad de “asomarse a la ventana” de una familia que lleva más tiempo educando sin escuela puede ser muy útil e inspirador para alguien que recién está planteándose la idea de tener a sus hijos en casa, por lo que hace algunas semanas me di a la tarea de hacer una recopilación de mis propias memorias de aquellos años cuando vivía bajo el techo de mis padres; luego de cuando mis bebés eran menores de tres años, y de ahora que el mayor tiene siete años. También escribí algunos aspectos importantes que he aprendido al paso del tiempo y que son la clave para que mi día no llegue al caos; y por último, también incluí una recopilación de enlaces a los blogs de otras mamás que también educan sin escuela y que nos comparten un poco de su cotidianidad.

Mi objetivo es que toda esta información pueda brindarte un acercamiento a la vida sin escuela que muchas familias disfrutamos, y que te inspire a crear tu propio día típico. Siempre pienso que si mis papás hubieran sabido que existía esta alternativa para mi educación, en mi infancia, inmediatamente habrían optado por ella; y ésa es la razón que me impulsa a escribir. La idea de que tengo en mis manos la posibilidad de brindarle a algún niño la oportunidad de vivir un estilo de vida diferente, desde pequeñito, si tan sólo sus padres saben que la hay.

Así que si crees que este mini e-book ilustrado puede serte de utilidad, para mí es un placer ponerlo en tus manos.

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