Nací en 1978. Mi infancia quedó atrapada en los 80’s. ¡Ah! ¡qué tiempos! Nada qué ver con la infancia de hoy en día. Lo único que parece unir a nuestras generaciones es que aún transmiten En Familia con Chabelo. (Aunque mis hijos nunca ven televisión abierta y quizás no sepan de él).

En esa época, los niños pasábamos mucho tiempo en la calle o en el parque con los “amigos de la cuadra”. Yo tenía algunos juguetes y muñecos de acción, pero me aburrían rápido. La verdad, prefería jugar en la calle. Recuerdo que lo único que me gustaba hacer  –si tenía que quedarme en casa– era jugar ATARI, y después su sucesor, NINTENDO.

Recuerdo que cuando vi el ATARI por primera vez, no quería dejar de jugar por varias semanas. Mis papás me decían que no jugara tanto: “Hijo, se te va a hacer un vicio”. “Mira,  ya se te están haciendo los ojos chuecos”.  (Algo parecido les pasó a mis hijos cuando les enseñé el iPad por primera vez y que por cierto, se adjudicaron)

Al igual que mis hijos, yo no podía dejar de pensar en lo fascinante de ese aparato y no quería dejar de jugarlo. Entre más me lo prohibían o limitaban, más anhelaba tenerlo en mis manos. Mis papás jamás lo jugaban. No era algo interesante para ellos. En cambio para mí, era como una probadita del futuro que me tocaría vivir.

Nuestra generación creció en medio del boom de la tecnología al alcance de todos. Muchos de mis amigos –ahora papás– tienen una afición por los aparatos, los apps y algunos, hasta por los videojuegos. Ahora, me resulta fascinante ver cómo la tecnología forma parte de nuestra vida cotidiana. (Ahora hasta mi mamá y todas mis tías no sueltan el iPad y se comunican más por Facebook que por teléfono)

¿Por qué es bueno jugar videojuegos?

Como un adulto que creció jugando videojuegos durante mi niñez, te puedo decir que mis ojos apuntan al horizonte en línea recta sin cargarse a ningún lado en contra de mi voluntad, y que tampoco sufro de una adicción enfermiza hacia ellos.

También estoy seguro de que gran parte de mis habilidades profesionales se deben a que tuve la oportunidad de jugar videojuegos en lugar de hacer algunas tareas escolares que no tenían mucho sentido.

Puedo asegurar que los videojuegos me ayudaron a desarrollar:

  1. Una capacidad de aprendizaje veloz y autodidacta;
  2. Distintas habilidades de pensamiento crítico de una enorme utilidad práctica; y
  3. Una agilidad para adaptarme a los cambios rápidamente.

Esas tres capacidades se desarrollaron gracias a las horas de juego y a mi resistencia natural a perder mi tiempo haciendo algunas de las tareas escolares (que sólo servían para ejercitar la memorización y la disciplina de hacer cosas repetitivas)

Los videojuegos de hoy en día

Antes de continuar, quiero hacer una aclaración muy importante. No todos los videojuegos son buenos para ti o para tus hijos. Así como la música, el cine, la literatura y otros pasatiempos, los videojuegos son un género en el que podrás encontrar de todo. Yo evito escuchar algunos géneros musicales, ver algunos tipos de películas y leer textos que considero basura literaria. De la misma manera, elijo videojuegos que considero sanos y estimulantes para mi mente, y rechazo aquellos que considero bobos, violentos o dañinos para mí o para mis hijos.

Entre los juegos que considero altamente útiles para el desarrollo de las habilidades mentales y creativas de mis hijos se encuentra MINECRAFT.

¿Por qué juego MINECRAFT con mis hijos?

MINECRAFT es el videojuego que yo hubiera querido jugar cuando era niño. Lo padre es que ahora lo juego con mis hijos y eso es mucho más divertido. Es un juego increíble que logra motivar a los niños a desarrollar algunas destrezas que incluso son altamente valoradas en el mundo profesional de los adultos. Entre ellas se encuentran:

1. La capacidad de resolver problemas

Si hay algo que deberíamos aprender en la escuela –en lugar de sólo memorizar información– es nuestra capacidad para resolver problemas. En MINECRAFT existe la necesidad constante de buscar recursos naturales para poder producir infinidad de herramientas y productos para construir mundos que puedes compartir con los demás.

2. La capacidad de aprender solo

Algo que se da natural en el juego es el aprendizaje de forma constructivista, ya que se te proporcionan las herramientas para aprender a jugar por ti mismo y desarrollar todo tu potencial creativo. Cabe mencionar que aprender a manejar la interfaz de este juego puede resultar intimidante para cualquier adulto promedio (es como aprender a manejar un nuevo programa o cualquier otra herramienta de trabajo). Yo estoy sorprendido de la pericia con la que mis tres hijos manejan la interfaz para construir ciudades y escenarios increíbles en el juego después de un tiempo. Muchas veces han tenido que consultar tutoriales en Youtube para poder hacer lo que desean (es lo mismo que yo hago para crear las soluciones para mis clientes).

3. La capacidad para trabajar en equipo

El juego también puede aprovecharse para desarrollar una de las competencias profesionales más valoradas: el trabajo en equipo. En MINECRAFT puedes conectarte en un mismo escenario con tus hijos y jugar a construir el mismo mundo y conseguir los mismos objetivos. Al poder guardar los avances para jugar después, puedes fácilmente repartir responsabilidades para conseguir los resultados que todos buscamos. (Muchas veces ellos dirigen la obra y yo soy el peón constructor)

4. La capacidad de crear más allá del videojuego

Los niños son conscientes de lo que pueden aprender y han adquirido la confianza para manejar mejor la computadora y aprender nuevos programas para desarrollar su creatividad. Programas de diseño, dibujo, edición de video y hasta de creación de formas en 3D. También han mostrado su creatividad aplicada en dibujos y juguetes tipo Lego, en donde puedes ver aplicaciones muy interesantes de lo que aprenden. Finalmente, el aprendizaje significativo es integral y sus frutos son visibles de múltiples formas. Un ejemplo de ello es la manera en que han aprendido el idioma inglés de manera práctica. Su nivel de inglés se elevó considerablemente a partir de su interés por investigar y leer más sobre el propio videojuego.

Los videojuegos no son para todos

Por último, quiero mencionar que no todos los niños prefieren jugar videojuegos. Creo que existen múltiples maneras de aprender y divertirse con nuestros hijos. Lo más importante es invertir tiempo juntos y aprender a interesarnos en lo que a ellos les interesa hoy.

No te quedes atrapado en tu pasado y actualízate.

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Acerca del autor

Mario González actualmente se desenvuelve como creativo, consultor comercial y diseñador web en su estudio particular, CirculoUX. Es esposo de Priscila, con quien comparte el privilegio de formar a sus hijos bajo una perspectiva supraescolar.

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