Si tú eres un papá o una mamá que ha decidido que la mejor opción educativa para sus hijos es que aprendan sin escuela, seguro que no te has salvado del famoso argumento de la burbuja…

«Pero, ¿cómo podrán integrarse al mundo real?, ¡no puedes tenerlos encerrados en una burbuja!»

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El argumento de la burbuja es poderoso

Aunque hayas ensayado la respuesta y se la hayas repetido una y otra vez a diferentes personas, no te vuelves totalmente inmune a su influencia…
En la intimidad de tu mente te asaltan dudas, porque tu estilo de vida actual contradice lo que has escuchado por años y quizás sigues pensando:

  1. El niño necesita pasar mucho tiempo con otros niños para que sepa defenderse.
  2. Los niños deben conocer muchos otros niños para que sepan que por todas partes hay gente mala.
  3. Los niños retraídos necesitan hacerse muchos amiguitos para que aprendan a despegarse de mamá.

Recientemente leí una frase que me pareció interesante; afirma que para que la sociedad aceptara una idea dañina para el desarrollo de los niños –pero que preserva su modelo económico y social– debía presentarse como beneficiosa. En este caso, el mito de que el mejor lugar para el desarrollo de un niño es rodeado de otros muchos de su misma edad durante varias horas al día, apartados del ajetreo natural de la sociedad real.

«Pero sí es muy importante que los niños aprendan a socializar» –quizás estés pensando

Por supuesto que lo es. Pero recuerda que socializar no es sinónimo de convivir, y una buena socialización no depende del número de horas que un niño pasa en el mismo espacio cerrado con otros treinta de su misma edad, sino de la estrategia que nosotros como sus papás tengamos, y de las oportunidades que le brindemos para poner en práctica herramientas de socialización específicas.

Volviendo a los ejemplos anteriores:

1. El niño necesita pasar mucho tiempo con otros niños para que sepa defenderse

Pasar muchas horas todos los días con otros niños de su edad donde reina la ley de la jungla, no me garantiza que cuando surja un conflicto, mi niño sabrá qué hacer o cómo expresar lo que siente; pero sí es muy probable que aprenderá a ser abusivo o violento porque es la única opción a la que lo ha orillado esa convivencia.

A mí me parece más importante que cuando mi hijo se siente muy enojado con su hermano y tiene ganas de pegarle o de gritar, él sepa que existen alternativas a las que puede recurrir y que sea su costumbre usarlas, como respirar hondo para calmarse, decir claramente cómo se siente («me estás molestando», «me estás lastimando»), negociar, ceder, pedir perdón, tomar turnos, etcétera. Esas alternativas no las descubrirá por simple convivencia, sino que yo debo enseñárselas deliberadamente.

2. Los niños deben conocer muchos otros niños para que sepan que por todas partes hay gente mala

¿Tú dejas que tu hijo cruce la calle él solito, para que se dé cuenta de que los carros pasan muy rápido por la calle? Por supuesto que no. No necesita experimentarlo en carne propia para entenderlo y sobre todo, esa experiencia no necesariamente le enseña cómo actuar en consecuencia.

Con la gente mala pasa lo mismo. Nos tomamos el tiempo para enseñarle –en un ambiente donde no corra peligro– que el mundo está lleno de gente mala, y no sólo eso: sino que también sepa cómo ser astuto y cómo reaccionar ante diversos abusos o ataques: ¿Tu hijo sabe cómo actuar si otro niño lo insulta o lo golpea?, ¿sabe cómo expresar sus sentimientos asertivamente?, ¿sabe lo que es el bullying y cómo puede reaccionar ante él?, si alguien quisiera secuestrarlo, ¿él sabe qué hacer?

Todo esto puede aprenderse de una forma efectiva cuando nosotros como papás tenemos una estrategia y nos tomamos el tiempo de hablar con nuestros hijos y deliberadamente equiparlos con destrezas sociales útiles, y no cuando sólo los lanzamos al ruedo esperando que por el simple hecho de estar allí, aprendan qué hacer.

3. Los niños retraídos necesitan hacerse muchos amiguitos para que aprendan a despegarse de mamá

Yo quiero que mis hijos tengan una identidad tan sólida que, independientemente de su forma de ser (introvertidos, extrovertidos, callados, parlanchines), puedan discernir la esencia de cada situación y responder a ella con seguridad, con asertividad, con respeto, con entusiasmo, o lo que se requiera, aun cuando mamá y papá no estén. Pero estarás de acuerdo conmigo en que para eso, se debe fortalecer la solidez de su identidad antes de lanzarlos al campo de prácticas, y no al revés.

La verdadera socialización para mí, es tener una estrategia que equipe a nuestros hijos con las destrezas necesarias para enfrentarse a cualquier situación adecuadamente.

Continuamente recibo mensajes de mamás preocupadas porque creen que su hijo debería tener más convivencia con otros niños, o de mamás de hijos únicos, o con alguna necesidad especial, que temen privarlo de los beneficios de la interacción social.

Si tú crees que tu hijo tiene la necesidad de convivir con otros, yo te invitaría a que pensaras en tu estrategia de socialización:

  • ¿Para qué quieres que conviva con otros?
  • ¿Qué esperas que tu hijo obtenga a través de esas interacciones?
  • ¿Qué destrezas sociales esperas que adquiera?
  • ¿Es necesario que tú intervengas de alguna forma para que eso suceda, o se va a dar por pura convivencia?
  • ¿Es necesario que fortalezcas otras áreas primero?

Antes de terminar, quisiera invitarte a ver esta entrevista que Laura Castellaro le hizo a Yvonne Laborda. Te recomiendo que la veas completa, es valiosísima. En lo personal, me encantó la parte donde Yvonne comparte su propia opinión acerca de este asunto de la socialización –del minuto 1:25 al 1:33. Te invito a escucharlo con detenimiento y a que pienses en cada punto que ella menciona. Yo solamente voy a enfatizar estos tres:

  • Un entorno rico no significa mucha interacción social. Algunos niños suplen sus necesidades de esa forma, y otros no. Unos prefieren mucha interacción y otros no.
  • En algunos casos, puede ser que la mamá sea quien necesita estar afuera porque la casa le cae encima a ella.
  • En el área de convivencia con otros, calidad no es igual a cantidad.

Nuestra función como papás es asumir nuestra responsabilidad en cada área, y la socialización de nuestros hijos es un aspecto en el que no podemos esperar que por la simple convivencia con otros, los niños adquieran destrezas sociales eficaces. Tú puedes idear una estrategia y ser congruente día con día en todas las actividades que preparas y las situaciones a las que expones a tus hijos, para que tenga oportunidades de practicar lo que le estás enseñando.

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