Hace unos días me levanté como siempre, y la mañana comenzó normalmente. Pero a las pocas horas comenzamos a tener algunos pleitos y dramas –supongo que normales–, pero que a mí me parecían problemas irremediables, casi como si fueran el fin del mundo.

peor momentoMe sentía especialmente irritable y después de cada conflicto me quedaba con muchos pensamientos abrumadores dándome vueltas en la mente; sentía mucha culpabilidad de no estar haciendo las cosas bien, de no estar cumpliendo nuestras metas, de que mis hijos fueran a fracasar en su desarrollo. En mi mente comencé a pensar en todo lo que le iba a decir a mi esposo cuando nos sentáramos a hablar de “los problemas en la educación de los niños”, y en las decisiones urgentes y drásticas que debíamos tomar…

En una de las idas al baño para desahogarme y despejar la mente, se me ocurrió revisar mi app en donde registro mi calendario menstrual. Y entonces todo tuvo sentido: vi que era el día 21. No el día 21 del mes, sino de mi ciclo hormonal.

Hace aproximadamente un año, (precisamente en un funesto día 21 de mi ciclo), les comenté de mi angustia a varias amigas virtuales, y ellas me recomendaron que leyera el libro Momentos Óptimos de la Mujer, de Miranda Gray. Ese mismo día lo compré en Kindle y terminé de leerlo al día siguiente. Me sentía tan identificada con todo lo que decía, y al mismo tiempo ¡estaba encontrando tantas respuestas y soluciones a mis problemas mensuales!

Días después corrí a la librería a comprar varios ejemplares para regalárselos a mis hermanas, cuñadas y amigas. Todas las mujeres debemos conocer el funcionamiento de nuestro cuerpo para usarlo óptimamente. Leer ese libro me hizo entender que la ansiedad y la culpabilidad que habitualmente siento como mamá, muchas veces no se deben a que mi mente todavía está escolarizada, sino a algo más corporal: ¡mis hormonas!

No estoy diciendo que no debamos darles importancia a los mensajes que nuestra intuición nos envía acerca de lo que debemos cambiar y mejorar. Por supuesto que debemos escucharlos y tomar pasos de acción. A lo que me refiero es que ese intenso sentimiento de frustración y culpabilidad que muchas veces experimentamos como mamás, no se debe a que las cosas realmente ya no tienen solución, sino a que nuestra visión puede estar nublada o distorsionada por las hormonas. Parte de nuestra responsabilidad como papás y mamás que hemos decidido tomar la educación de nuestros hijos en nuestras manos, es conocer cómo funcionamos, para poder tomar las mejores decisiones objetivamente.

Quisiera contarte todo lo que aprendí leyendo ese libro, pero este post mediría metros y metros. Mejor lee el libro completo, es muy bueno. Aquí sólo compartiré algunos conceptos resumidos:

Nuestro ciclo menstrual, que por lo general dura 28 días, se divide en cuatro fases o períodos de unos siete días cada uno. Claro que cada mujer y cada ciclo es diferente y cada fase tiene manifestaciones diferentes en cada mujer, pero a grandes rasgos, éstas son sus características esenciales:

  • Fase Dinámica: Período preovulatorio (días 7-13) En este período nuestra creatividad suele orientarse mucho más hacia los procesos mentales, lo cual nos permite analizar con lógica, aplicar ideas de forma práctica, crear métodos para solucionar problemas, y crear planes viables. Físicamente disfrutamos de mucha energía y vitalidad.

En mi caso personal, éste es el mejor momento para establecer objetivos, para poner en marcha nuevos proyectos, para retomar rutinas y ejercicios, etc.

  • Fase Expresiva: Período ovulatorio (días 14-20) En esta fase aún conservamos un buen nivel de energía física, pero, ahora nuestras emociones y relaciones emocionales adquieren mayor relevancia. La fase expresiva es maravillosa, porque está colmada de sentimientos de alegría y dicha, creatividad y expresión personal, seguridad y satisfacción, altruismo y amor. Esta fase se caracteriza por su fuerza emocional, que además se combina con paciencia y aceptación. Nos notamos menos sensibles a las críticas y más capaces de comprender los sentimientos y la motivación que impulsan las palabras o las acciones de otras personas. Esta fase es el momento óptimo para escuchar, para comunicarnos eficazmente, para crear nuevas amistades, para trabajar en equipo, hacer negociaciones, jugar, abrazar, amar, procrear…

En mi caso personal, éste es el mejor momento para salir, para convivir con otras familias, para invitar amiguitos a la casa, para tener pláticas profundas con mis hijos, para hablar con mi esposo y tratar asuntos de nuestra relación, de los objetivos que queremos alcanzar, de evaluar nuestro avance y tomar decisiones importantes, etc.

  • Fase Creativa: Período premenstrual (días 21-28) Por sorprendente que resulte, ésta puede ser la fase más poderosa. Un período magnífico para aplicar la intolerancia en la eliminación de escombros mentales, emocionales y físicos. En esta fase, la mente tiene una capacidad especial para crear, extrapolar e imaginar. A menudo, la fase creativa es considerada negativa debido a las fuertes emociones que se experimentan, al cambio brusco de energía física que se padece, y a los trastornos mentales y emocionales que acarrea, pero se trata de un período muy poderoso para el cambio, el crecimiento y la sanación. Durante la fase creativa debemos ser muy conscientes de que nuestros pensamientos están sujetos a la extrapolación creativa del subconsciente. Son un mensaje, no la realidad.

En mi caso personal, éste es el mejor momento para callar, para observar y para indagar en mis pensamientos a través de actividades creativas como escribir, dibujar, hacer manualidades, cocinar o descombrar. Con la experiencia (y a base de muchos conflictos) he entendido que ésta no es la fase para evaluar nuestro avance o tomar decisiones importantes ni para tener pláticas profundas ni para tener mucha actividad social, porque mi percepción de las cosas está distorsionada: tengo tanta lucidez mental, que veo todo como ampliado, como a través de un zoom enorme que todo lo magnifica, lo cual puede llegar a generarme mucha ansiedad y frustración. He entendido que estos días son un momento de gran lucidez mental para transformar mi interior, no para tratar de cambiar a los demás.

  • Fase Reflexiva: Período menstrual (días 28-6) Esta fase es el momento óptimo para reducir la velocidad, nutrir nuestro cuerpo y proporcionarle espacio para descansar y renovarse. Es una fase en la que nos sentimos indiferentes, sin entusiasmo, sin motivación. Cuando disponemos de tan poca energía, todo nos parece un esfuerzo inmenso. Pero esa actitud no debe ser considerada necesariamente negativa, puesto que podría convertirse en una magnífica herramienta de autodesarrollo y consecución de objetivos. No debemos olvidar que para recuperar la activa energía de la fase dinámica necesitamos descanso y quietud, ya que sólo a través de ello podremos recuperarnos y reagruparnos.

En mi caso, ésta es la fase perfecta para hacer a un lado la rutina habitual y hacer actividades que me relajan y que no requieren mucha energía, como ver películas en familia, ir a darme un masaje, salir a tomar un café o hacerme un pedicure.

Ese día 21 yo me sentía tan angustiada y frustrada, porque me encontraba en mi período premenstrual, en la fase creativa, cuando mi lucidez mental distorsionaba mi percepción y yo estaba viendo los aspectos negativos como exageradamente pésimos. Cuando entendí lo que estaba pasando, decidí tranquilizarme, no decir nada y solamente tomar los mensajes que mi inconsciente me estaba mandando sin generar ningún juicio ni ninguna decisión todavía. Suspendí todos mis planes de exhortación a mis hijos y de la plática con mi esposo, y simplemente me puse a escribir todos los pensamientos que tenía. Todas esas ideas se integrarán durante mi fase reflexiva, tomarán forma en la fase dinámica, y finalmente se convertirán en decisiones en mi fase expresiva.

Como ves, nuestro cuerpo está diseñado maravillosamente para darnos la energía, la empatía, la creatividad y la capacidad de reflexión necesarias para descubrir lo que queremos hacer con nuestra vida, establecer objetivos, hacer las conexiones necesarias y procesarlo todo internamente, mes con mes. Y ya que como mamás, nuestro trabajo depende casi totalmente de nuestra salud y estabilidad emocional, es muy importante que sepamos cómo funciona nuestro cuerpo para encauzar todo nuestro poder femenino y usarlo óptimamente, para hacer el menor daño posible a los seres que nos rodean durante los días difíciles, y para planear de una mejor manera nuestras actividades familiares, académicas y laborales.

Si te estás sintiendo demasiado culpable, o demasiado cansada, o demasiado enojada con tus hijos, puede ser que tus hormonas tengan algo que ver.

¿Sabías del funcionamiento de tus hormonas? ¿cuál es la mejor fase para ti? ¿cuál es la más difícil? ¿cómo has logrado aprovecharla de manera positiva?

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Acerca de la autora

Priscila Salazar es la autora del blog Supraescolar en el que a través de reflexiones claras y profundas, te inspira a usar tu privilegio de papá o mamá para impulsar a tus hijos a dirigir su propio aprendizaje.
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