Podemos decir que la educación es un fin y la escolaridad es un medio. Sin embargo, para muchos la escolaridad es más que un mero medio. Es el medio. El instrumento creado que se ha convertido en un fin en sí mismo. Ahora la escuela es parte de nosotros. Una entidad institucional compleja con la autoridad de hacernos creer que sin ella, la educación no sería posible.

Si deseamos preparar adecuadamente a nuestros hijos para las demandas de esta era, no podemos seguir usando los mismos sistemas creados hace casi doscientos años.

En esta transformación de paradigma creo que fundamentalmente necesitamos:

Asumir nuestra responsabilidad

Creer que una institución es la encargada de nuestra educación y por consiguiente, de nuestro destino laboral, es el primer paradigma que debemos romper.

Encontrarle sentido a la vida

Más que enfocarnos en decidir qué deberían aprender nuestros hijos, en qué momento, de qué maneras, y en obligarlos a cumplir los requisitos de una instrucción académica estandarizada, deberíamos estar invirtiendo nuestro esfuerzo y recursos en ayudarlos a descubrir cuáles son sus pasiones, a trazarse metas y a encontrar las herramientas para alcanzarlas. Si logran descubrir esa pasión, nunca tendrán la necesidad de que se les motive, pues contarán con un motorcito interno que los impulsará a lo largo de su vida.

Proveer las condiciones óptimas para el aprendizaje

La pasividad requerida en la escuela contradice todo lo que sabemos sobre los niños, especialmente de los adolescentes. La adolescencia es la edad de la pasión. Si esta vitalidad no es encauzada, entonces se convierte en mal comportamiento y problemas de conducta.

Fortalecer nuestras relaciones con los niños

Antes, los niños podían aprender de sus padres o mentores, directamente en el trabajo, observando y haciendo. Con la institucionalización del sistema educativo, los niños tuvieron que estar muchas más horas sentados, quietos y escuchando.

«Los chicos anhelan una experiencia intensa y activa, con hombres y mujeres que los desafíen y lleguen a conocerlos personalmente –y desde este conocimiento específico de sus necesidades, trabajen junto con ellos para moldear y extender su intelecto, espíritu y destrezas»
~ Steve Biddulph

Beneficiarnos del acceso a recursos ilimitados

Es necesario dejar atrás la idea medieval (cuando el conocimiento estaba encerrado en los conventos), de que la escuela es la fuente del saber y de que allí es el único lugar donde se encuentran los recursos para aprender. El mundo mismo es el salón de clases para la vida, y debemos transformar nuestra mentalidad de modo que podamos beneficiarnos de todo ese océano de recursos ilimitados, y que nos convirtamos en proveedores de recursos para otros.

Supraescolar: una perspectiva más allá de los paradigmas escolares

El concepto supraescolar surge, precisamente, como una respuesta a estas necesidades.

Es una palabra creada a partir del prefijo supra que viene del latín «encima de», y el adjetivo escolar, que se refiere a lo perteneciente o relativo a la escuela. Decidí utilizar este término para definir toda la perspectiva del aprendizaje y de la vida misma, cuyas características esenciales son las siguientes:

Responsabilidad

Tanto el aprendiz como los padres se apoderan de su responsabilidad respecto a la educación. Son ellos quienes definen hacia dónde quieren llegar, y después, seleccionan los recursos necesarios para llegar hasta allí.

Sentido de vida

El propósito de la educación debe ser que el niño encuentre lo antes posible el sentido de su vida. Si su motor se echa a andar, seguirá andando solo, sin necesidad de estímulos externos. Tendrá motivos para levantarse cada mañana y ser perseverante en sus proyectos.

Condiciones óptimas

Los niños que no son obligados a aprender, aprenden mucho más y son capaces de aplicar su conocimiento prácticamente, pues su motivación interna y el placer que les produce el logro de sus propias metas son mucho más poderosas que cualquier coacción externa.

Conexión

Un padre con una perspectiva supraescolar, entiende que tiene en sus manos una gran responsabilidad pero también un gran privilegio de ser la persona más cercana al aprendizaje de su hijo. Para él, lo más importante es crear una fuerte conexión con su hijo antes de buscar controlarlo o coaccionarlo para que aprenda lo que él cree que debe aprender.

Recursos ilimitados

Al no vivir bajo los límites de escolaridad, el aprendizaje supraescolar es tan amplio como el mundo mismo.

En conclusión, la perspectiva supraescolar es la libertad de paradigmas escolares, educativos o sociales que nos permite aprender sin límites para desarrollar nuestro pleno potencial.

Si deseas conocer más sobre
este estilo de vida,
no te pierdas mi libro:
AprendizajeSupraescolar.

4 respuestas a “¿Qué significa supraescolar?

  1. Encontré Supraescolar en momentos dónde tuve mucha confusión con mi decisión de desescolarizar a mi hija y educarla en casa, así que participé en el Taller para Padres: ”Descubre si educar sin escuela es para ti”, y ha sido de los aportes más valiosos que he recibido en mi vida. Tengo el maravilloso libro ”Apendizaje Supraescolar” escrito por Priscila Salazar y personalmente se ha convertido en una luz que me ha guiado y me ha abierto nuevos horizontes que antes no veía; me siento tan conectada e identificada con sus aportes.
    Hoy educo en casa a mi hija, y recomiendo ciegamente sus aportes, GRACIAS Priscila por ser una esperanza para quienes estamos descubriendo esta aventura, tus conocimientos y experiencia son herramientas suficientes para seguirte y sentirnos acompañados.

    Me gusta

    1. ¡Ay, Aleja, qué lindo leerte!
      Muchas gracias por tus palabras y por tomarte el tiempo de compartirlas. Me alegra mucho saber que estés encontrando información útil, pero sobre todo, me emociona ver tu disposición y tu valentía para invertirte de lleno en la vida de tu hija.
      Muchas felicidades, te mando un abrazo grande!

      Me gusta

  2. Hola Tengo una duda.Mi hija de 3 años la metimos a una escuela en agosto pasado. Tuvimos mala experiencia. Mi problema es que ella antes tenía muchas ganas de estudiar y aprender las letras y los números. La sacamos de la escuela y ella esta en casa todo lo que lleva de este año 2017.
    Mi duda es que ella ya no quiere estudiar, ni en casa, ya no quiere aprender la letras ni los números me dice y empiezo a trabajar con sus libros y empieza a bostezar y se pone muy impertinente, hace las cosas de mal humor y no esta contenta. He comenzado a enseñarle poco a poco; pero no sé como motivarla nuevamente. Podrían darme un consejo Priscila. Gracias

    Me gusta

    1. Hola Perla,
      Es muy importante averiguar qué está sucediendo con ella, por qué tuvo ese cambio. A veces los niños pasan por etapas de mucha apatía para luego recuperar el entusiasmo. Probablemente ella tenía la necesidad de aprender letras y números hace tiempo, pero ahora sus necesidades han cambiado y está interesada en otra cosa; por eso es muy importante que tú la conozcas y puedas descubrir qué piensa o siente.
      Si no lo has hecho, te recomiendo mucho que leas mi libro, en el que hablo detalladamente de este tema de la apatía y cómo motivar el aprendizaje 🙂
      https://supraescolar.com/libro-aprendizaje-supraescolar/
      Saludos!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s