Carlos y Georgina Salazar (mis papás) escucharon de educación sin escuela por primera vez en 1994. En noviembre de 1996, finalmente, tomaron la decisión de no volver a llevar a sus hijas a la escuela. Priscila (yo) tenía 18; Haniel, 15 y Cesia, 14. Y nos encontrábamos en la carrera de diseño gráfico, en la …


