Hace unos meses me encontré un blog sobre crianza respetuosa llamado Familia Libre. Yo nunca había escuchado sobre esta filosofía ni de prácticas como dejar que los bebés duerman en tu cama (colecho), o no ponerles pañal y desarrollar una comunicación con ellos que nos permita saber cuándo necesitan ir al baño (método de higiene natural infantil)

Me llamaron la atención varios artículos sobre educación respetuosa y disciplina positiva, así que me inscribí de inmediato para recibir la clave de acceso y poder leerlos. Luego me di cuenta de que eran artículos de autores reconocidos, como Pat Farenga, Naomi Aldort o Alfie Kohn, traducidos. Leí y leí durante varios días muchos de esos artículos. Encontré tantas respuestas, que luego quise comprar algunos libros, como el de Naomi Aldort: “Raising our children, raising ourselves”, que habla sobre cómo “desprogramarnos” de la manera en que fuimos educados y cómo adoptar una nueva forma de relacionarnos y comunicarnos con nuestros hijos. Esta lectura me llevó a querer saber más sobre conexión, y entonces leí el inspirador libro de Pam Leo: “Connection Parenting”, que proporciona herramientas muy prácticas para construir una conexión profunda con nuestros hijos. También quise saber más de esta filosofía de Crianza con apego, o Attachment Parenting en inglés, y leí el libro de Jean Liedloff: “The Continuum Concept”, y encontré más información valiosa que la autora observó en su estancia con la tribu de los Yekuana, en la selva de Venezuela.

Mientras más leía, más me apasionaba este tema de la crianza y la conexión. Deseaba haber encontrado esta información cuando mis hijos todavía eran bebés, pero me consolaba pensando que nunca es tarde para invertirte en ellos y que, de alguna u otra forma sí ha sido mi deseo siempre el suplir sus necesidades de una manera cuidadosa y amorosa.

Luego descubrí que Mónica Salazar, la autora de este sitio, vive en Ecuador y ha criado a su hijito de siete años bajo esta filosofía, amamantándolo a libre demanda hasta la fecha, trayéndolo en brazos todo el tiempo, durmiendo con él en la misma cama, educándolo en casa, y proporcionándole una vida saludable y ecológica. Y hace poco me enteré también de que Moni es mamá soltera, por lo que la responsabilidad de proveer el sustento económico de su hogar es sólo suya, pero habiendo establecido como prioridad la cercanía con su hijo, decidió trabajar desde casa, creando varios negocios por internet que no sólo proveen para sus necesidades, sino que benefician a mucha, mucha gente.
Mientras más conozco de ella y de su trabajo, más me sorprende la capacidad que una madre interesada por sus hijos puede llegar a desarrollar, y cómo, a través de ella, puede alcanzar grandes logros en la vida. Me siento muy agradecida de haberla encontrado y de seguir recibiendo tantos beneficios de su trabajo.

Esta semana me sentí muy privilegiada de que Mónica me hubiera dado la oportunidad de publicar un artículo en su blog:

 

Hasta ahora has llevado a tu bebé en brazos durante varios meses; lo has alimentado con tu pecho a libre demanda; has permitido que se acurruque junto a ti todas las noches y has suplido todas y cada una de sus necesidades respetuosamente. Cada día ves cómo crece y cómo deja de ser un bebé para madurar y enfrentarse al mundo por sí mismo. Pronto entrará a una nueva etapa en su vida en la que se dedicará a descubrir el mundo y a saciar su hambre natural de aprender.
¿Cómo puedes continuar con la misma línea de apego que hasta ahora has seguido, en esta nueva etapa de formación?
La extensión natural de la crianza respetuosa es aprender sin escuela.
Los paradigmas de nuestras sociedades nos han hecho creer que la única manera de formar a nuestros hijos y de asegurarles un buen futuro es a través de la escuela, pero actualmente existe la alternativa que les permite a nuestros hijos aprender todo lo que necesitan para la vida, sin que su conexión con nosotros se vea interrumpida.
Y si esa sola razón no es lo suficientemente fuerte, darle la oportunidad a tu hijo de aprender fuera de los paradigmas escolares le genera muchos beneficios adicionales, como por ejemplo:
Disfruta del aprendizaje autodirigido. Esto quiere decir que es guiado por su propia motivación interna para aprender lo que necesite ser aprendido y en el momento oportuno, para desarrollar su pleno potencial.
Su aprendizaje es tan amplio como el mundo mismo. No está limitado por las cuatro paredes del salón de clases, ni por el conocimiento de una sola persona, ni por la interacción únicamente con gente de la misma edad, ni por los objetivos de una sola institución.
Se dedica a desarrollar sus fortalezas sin perder tiempo en tratar de mejorar sus debilidades.
El sistema pretende estandarizar las habilidades de todos los alumnos, lo que resulta en la atrofia de las fortalezas natas de cada individuo. Cuando un niño aprende fuera del paradigma escolar, puede dedicarse a invertir todo su esfuerzo en desarrollar sus áreas verdaderamente productivas.
Adquiere destrezas sociales precisas. Fuera del paradigma escolar, una persona puede desarrollar relaciones profundas y duraderas con las personas clave que complementarán sus habilidades y talentos; en contraste con pasar todo el día encerrado con solamente veinte o treinta personas de su misma edad, escogidas aleatoriamente y de quienes, muchas veces, más bien tiene que aprender a defenderse.
Se integra a la sociedad desde una edad temprana. Al no estar recluido en cuatro paredes, tiene la oportunidad de ver cómo funciona la sociedad real y sobre todo, de ver cómo sus padres interactúan en ella. Esa experiencia lo equipa de tal manera que puede participar apropiadamente desde una edad temprana.
A esta alternativa yo le he llamado Aprendizaje Supraescolar.  Supraescolar es una palabra creada para definir todo el enfoque educativo que va más allá de los paradigmas escolares.
Sé que la primera impresión al escuchar de esta alternativa puede causar sentimientos de miedo o incertidumbre, lo cual es natural, ya que hemos vivido bajo un paradigma muy distinto. Sin embargo, nuestro mundo está cambiando y es urgente que las familias se fortalezcan aun más para hacerle frente a toda la situación actual.
Y eso no puede lograrse con viejos paradigmas.
“Los paradigmas bajo los que ahora vivimos son el resultado del pensamiento de generaciones pasadas, y en nuestro presente sólo damos por hecho que así las cosas deben ser. Muchas de las ideas que tenemos ahora no fueron concebidas para satisfacer las circunstancias de este siglo, sino de siglos pasados. Nuestras mentes todavía están hipnotizadas por esas ideas. Es imperioso disentir totalmente con las ideas del pasado” 
Sir Ken Robinson.
¿Estás preparado para abrazar los cambios del futuro, o te quedarás aferrado a los paradigmas del pasado?
Si estás genuinamente interesado en la educación de tus hijos y te preocupa su sano y pleno desarrollo, definitivamente necesitas saber más.
Suscríbete para recibir toda la información que necesitas en esta búsqueda de la mejor alternativa para la educación de tus hijos: aquella que sea una extensión natural de tu crianza respetuosa.