Ya que educar sin escuela es un camino totalmente nuevo y muy poco transitado, cuando llegamos al tema de planear y preparar el contenido académico para los niños, nos sentimos perdidas, inseguras, llenas de dudas. Además de que también está el asunto del tiempo. Para nosotras las mamás, los días parecen tener solamente diez horas. Continuamente nos sentimos presionadas, con mil cosas por hacer, siempre contrarreloj; y cuando por fin logramos terminar todo (lo cual es muy raro), ya es momento de empezar otra vez. Aunque también es cierto que por más atareadas que estemos, cuando realmente queremos hacer algo, encontramos la forma de lograrlo. Todo es cuestión de establecer prioridades, tomar decisiones y organizarte.

Una de esas decisiones que yo he tenido que priorizar en mi vida, es el asunto de la planeación de las actividades de mis hijos. Decidí que no quiero volver a perder esas valiosas oportunidades en las que los niños están deseosos de trabajar y me piden actividades para hacer, pero yo no estoy preparada. Esos montones de libros y materiales apilados en el archivero, y esas ideas preciosas de Pinterest marcadas como favoritos no sirven de nada si no tienes un objetivo bien definido y un plan de cómo sacarles el mejor provecho, además de tenerlos organizados y listos para ser usados en cualquier momento.

Cuando finalmente decidimos sentarnos y ponerle fin a nuestro desorden, nos damos cuenta de que en realidad no es una tarea tan engorrosa ni tan atroz como habíamos pensado, y que por el contrario, es una actividad fascinante. Así que si tú también estás decidida a poner las actividades de tus hijos como una prioridad importante en tu día, estos cinco pasos podrán serte de utilidad:

1. Escoge un objetivo

Sentarte a definir por qué quieres realizar algo es básico.
En el tema de las actividades de los niños, tomarte el tiempo para definir tus objetivos junto con tu pareja, te brindará muchos beneficios. Pulsa aquí para leer algunos.

2. Determina cómo y cuándo lograr tus objetivos a través de un Programa de Estudios

Una vez que han definido qué quieren lograr a grandes rasgos, es importante que definan objetivos más específicos. Esto te ayuda a darle forma a tu visión y a asegurarte de que no se va a quedar en el tintero, sino que todos los días podrás trabajar un poquito hacia su cumplimiento sin perder tiempo y teniendo motivos para mantenerte entusiasmada todos los días.

Para este proceso, yo te recomiendo ampliamente el curso «Planifica el Año Académico de tus Hijos» que periódicamente imparte la Comunidad ALAS. (Para conocer la información de fechas y costos, comunícate directamente con ellos.)  Para mí fue una herramienta importantísima que me ayudó a llevar todas mis ideas a la práctica de una manera muy clara, sencilla y organizada.

También puedes apoyarte de otros recursos, como:

  • Los objetivos de la SEP, que puedes bajar aquí.
    Los programas de alguna escuela a distancia o de algún currículum, como éstos.

Se trata de usar lo que otros ya han hecho de forma que nos facilitemos el trabajo, siempre teniendo en cuenta que son recursos, no autoridades.

3. Escoge tus recursos para lograrlo y crea un banco con ellos

a) Encuentra tus recursos
Ahora es momento de decidir de qué maneras vas a llevar a cabo esos objetivos, y para ello, hay montones de recursos padrísimos a tu alrededor, y la mayoría son gratis o muy baratos. Aquí te comparto algunas ideas:

– Libros de texto. Aquí puedes bajar los de la SEP.
Libros vivos
– Imprimibles gratis o comprados.
– Recursos online gratis y de paga 
– Entrevistas a personas
– Documentales
– Clases fuera de casa
– Tutores particulares
– Experimentos
Material concreto
– un largo etcétera.

b) Adáptalos
No tienes por qué usar todos estos recursos como te dicen, sino que puedes (y deberías) adaptarlos a tus propias necesidades, usándolos y modificándolos como tú lo requieras.

c) Organízalos
Mientras más organizados los tengas, más fácil será hacer uso de ellos. Perderás menos tiempo en planear diariamente. Serás más eficiente.

Yo hice una plantilla para organizar todo lo que tenía regado en los favoritos de mis navegadores, en mi Evernote, en cuadernos por allí, en servilletas (sí, cuando se me ocurre una idea ¡la escribo donde sea!), y lo concentré todo en ese único formato para no olvidarme de nada, para poder verlo todo de un solo vistazo y también, para poder aprovechar mis ratitos libres para aventajar con el material que tengo pendiente allí.

4. Determina tu forma de trabajar

Determina si vas a seguir tus objetivos al pie de la letra, con horarios diarios rígidos, si vas a hacer algún tipo de evaluación. O si vas a usar los objetivos sólo como una guía, si vas a ir deteniéndote en los temas que les gusten más a tus hijos para profundizar, si no vas a ser tan rígida con los horarios, etcétera. Recuerda que aquí no hay recetas –ni debe haberlas. Tú eres libre de decidir lo que sea mejor para tu familia, según lo que tú y tu pareja hayan decidido que es lo que desean formar en sus hijos.

5. Piensa en formas diferentes para enseñar y presentar el material

Cuando tomé un curso para ser maestra de inglés, aprendí un concepto que me gusta mucho: «One thing, eight ways», que se refiere a enseñar un concepto de ocho formas distintas, haciendo referencia a las inteligencias múltiples de Howard Gardner.
Tal vez no vamos a enseñar cada concepto de ocho formas distintas, pero sí es bueno que al preparar los materiales, tengamos en mente que cada uno de nuestros hijos aprende de una forma diferente . No te quedes sólo con esas dos o tres modalidades tradicionales –rellenar el libro o contestar hojas de ejercicios. Atrévete a explorar otras ideas que traigan variedad y emoción diariamente.

Aquí te comparto algunas ideas:

  • Presentaciones de diapositivas. A mí me gusta reunir fotografías interesantes y ponerlas en diapositivas para mostrárselas a los niños mientras que les voy contando algo interesante. ¡Les fascina!
  • Carpetas interactivas. En inglés «File Folder Games». Son carpetas con alguna actividad que los niños deben realizar. En esta página hay muchos imprimibles gratis para hacerlos. Y acá te cuento cómo las uso yo.
  • Proyectos. Algún trabajo que elijan y que puede durar varios días, durante el cual aprenden distintas destrezas y habilidades. Como por ejemplo éste que hizo mi hijo mayor.
  • Lecciones Objetivas. Cuando traes un objeto que los niños puedan ver y palpar y luego lo relacionas con algún concepto. De esta manera el aprendizaje es más significativo y se les queda más grabado.
  • Historias. A todos nos encantan las historias. En mi caso, a mí me gusta mucho escribir mis propias historias e ilustrarlas –con muchas características muy distintivas de nuestra familia– y a mis hijos les encanta leerlas una y otra vez. En este enlace puedes bajar los libros de lecturas de la SEP.
  • Juegos. El Restaurant (con platitos y comidita), La Tiendita (con monedas y billetes), Memoria, Caras y Gestos, Dramas y Representaciones, Adivina Quién, Turista, Ajedrez, Dominó, y un largo etcétera.
  • Lapbooks y Educajas. Excelentes recursos para organizarse y para que los niños puedan ver su avance de una forma muy tangible. Acá puedes ver el e-book de Marvan sobre las educajas.

Como lo he dicho varias veces, lo rico de optar por una alternativa fuera de los sistemas tradicionales es tener la libertad de decidir qué queremos hacer con nuestro tiempo y con nuestros recursos para confeccionar una educación a la medida de nuestros hijos, por lo que no es necesario estar buscando o copiando un estándar prehecho.
Lo que tú y tu pareja decidan que es lo mejor para su familia en verdad lo será, si es que están tomando el control y están dispuestos a invertir sus vidas en las de sus hijos.

¿Tú tienes más ideas? ¿Podrías compartirnos cómo te organizas tú?