Muchos papás hemos llegado a la conclusión de que el sistema educativo convencional no es lo mejor para nuestros hijos. Entendemos que un sistema estandarizado pretende meter niños de todos tamaños y formas, en agujeros cuadrados. Quienes tengan una silueta similar, pasarán sin más problema, pero quienes no, se quedarán afuera, o quizá pasarán, pero sacrificando alguna de sus partes o dejando algún hueco sin llenar. Por lo tanto, hemos decidido asumir esa responsabilidad y no dejársela a alguien más, dejando de enviar a nuestros hijos a la escuela.

Pero… ¿no te olvidaste de ajustar tu marco de referencia?

Consciente o inconscientemente, muchos de nosotros seguimos buscando un sistema del cual podamos depender. Un sistema que nos dé todas las respuestas, que nos diga cuál es el siguiente paso a dar, que nos dé palmaditas en la espalda y nos haga sentir que estamos haciendo lo correcto.

Buscamos guías prefabricadas que nos digan qué pasos seguir; leemos experiencias de otras familias tratando de encontrar las fórmulas precisas; enfocamos todos nuestros esfuerzos en ser mejores que la escuela para poderles decir a nuestros familiares y amigos que no nos estamos atrasando sino que vamos mejor; llevamos un registro minucioso de lo que los niños ya saben o lo que les hace falta saber; nos sentimos culpables cuando dejamos pasar algunos días sin abrir los libros de texto, o cuando comenzamos a relajarnos un poco; y muchas veces nos encontramos batallando para que los niños quieran estudiar o «hacer el homeschooling», ya que las actividades que les proponemos no son totalmente de su interés.

La realidad es que con este enfoque, seguimos limitados por el mismo sistema del que veníamos huyendo, ya que –sin darnos cuenta, quizá– lo estamos convirtiendo en nuestro marco de referencia. La única manera de librarte de la culpabilidad de no estar «haciendo lo suficiente», y de liberar a tus hijos de esas cargas pesadas, es ajustando tu marco de referencia al niño y su desarrollo.

El objetivo no es «hacer homeschooling», sino prepararlos para VIVIR su propia vida

Estar dispuestos a transformar el paradigma educativo no es simplemente dejar de enviar a los niños a la escuela, o traer la escuela a la casa, y luego cruzarnos de brazos para esperar a que los buenos resultados lleguen; educar sin escuela es solamente una herramienta que puede funcionar en las manos de un papá que ha decidido invertir todas sus energías en preparar a sus hijos para vivir la vida real.

Lo importante no es lo que tu niño debería estar aprendiendo en cada etapa de desarrollo. Lo importante es que tú como papá tengas muy claro lo que quieres formar en él, y luego, que te dediques a establecer una estructura sólida sobre la cual puedas confeccionar con seguridad y firmeza una educación a su medida.

confeccionar

Una educación a la medida descansa en dos pilares fundamentales: que tu hijo encuentre el sentido de su vida, y que tú construyas una relación muy fuerte con él

Si tus hijos saben qué quieren lograr, hacia dónde van, cuáles son sus anhelos, y si además de eso, tienen una relación muy cercana contigo, no será necesario estar afanados por buscar maneras de cómo motivarlos, ya que ellos se mantendrán impulsados por su motor interno, tendrán ánimos para levantarse cada mañana y abrirse paso buscando todos los recursos necesarios para completar sus proyectos.

En eso sí debes ser muy diligente para invertir todo tu esfuerzo.

El aprendizaje no es como lo pintan

Gracias a tantos años de adoctrinamiento, muchos de nosotros tenemos la necesidad de usar el aprendizaje para enseñar deber y responsabilidad. Pero en realidad, el aprendizaje es un resultado natural de tener un propósito en la vida, de querer lograr algo.

Cuando estás ansioso de terminar un proyecto, buscas cualquier momento (incluso te desvelas o te levantas muy temprano) para leer, aprender, obtener los recursos que te permitan completarlo. Nadie tiene que obligarte a hacerlo. En todo caso, lo que sí necesitamos es que alguien comparta nuestro entusiasmo; alguien que se alegre con nuestros logros y nos motive a seguir nuestras pasiones cuando nos sentimos desanimados.

Ésa es nuestra función y nuestro privilegio como papás.

Cuando hemos logrado reajustar nuestro marco de referencia al niño y su desarrollo particular, el aprendizaje simplemente sucede… solamente que no en la forma que estamos acostumbrados a verlo.

¿Estás listo para ir más allá?

La perspectiva supraescolar va más allá de cualquier paradigma educativo para asumir el privilegio de confeccionar una educación a la medida de cada niño, poniendo al niño mismo como el marco de referencia.

Antes de pensar en cuál escuela elegir para tus hijos o si es mejor educarlos en casa o cuál currículum deberás elegir, o cuál es el valor académico de las actividades que estás por proponerles; pregúntate de qué maneras esos recursos los estarán preparando para VIVIR su propia vida y qué tanto fortalecerán la conexión entre ustedes.

Sólo así estarás confeccionando una educación a la medida… a su medida.

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Acerca de la autora

Priscila Salazar es la autora del blog Supraescolar en el que a través de reflexiones claras y profundas, te inspira a usar tu privilegio de papá o mamá para impulsar a tus hijos a dirigir su propio aprendizaje.
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