A medida que vamos aprendiendo y conociendo más en nuestra jornada como padres, nuestros ideales comienzan a cambiar y deseamos tomar decisiones profundas en nuestro estilo de crianza y educación; sin embargo, muchas veces nos sentimos atemorizados al pensar en las críticas de quienes nos rodean, en el costo de vivir día con día contra la corriente de los paradigmas de la sociedad, e incluso, pensamos en la resistencia que pudieran mostrar nuestros propios hijos.

709f96c27ae30b1b69cffcddcaf1de4bDesde hace varios meses he estado investigando sobre la vida de Malala Yousafzai, porque me conmueve su valentía y determinación aun siendo tan joven.

Nació en 1997 en Pakistán. En 2009, con tan sólo doce años de edad, comenzó a escribir un blog donde describía los hechos inhumanos de los talibanes y defendía el derecho universal de las niñas a la educación. En octubre de 2012, fue víctima de un atentado de los talibanes; pero eso no la detuvo para seguir con su misión. En 2013 publicó su libro, que inspira un cambio en el mundo, y el 10 de octubre de 2014 recibió el Premio Nobel de la Paz. Malala es la ganadora más joven de este premio.

En este discurso que dio en las Naciones Unidas, dice:

“Los terroristas pensaron que cambiarían mis metas y detendrían mis ambiciones. Pero nada cambió en mi vida excepto esto: La debilidad, el miedo y la desesperanza murieron. La fuerza, el poder y el coraje nacieron”.

Pero la valentía de Malala es tan sólo el reflejo de la valentía de su padre

Ziauddin Yousafzai nació, creció y ha trabajado toda su vida en un pueblo remoto de Pakistán, inmerso en una cultura en la que los hombres poseen a las mujeres privándolas de sus derechos más básicos, como recibir asistencia médica, obtener educación, o casarse con quien escojan.

Sin embargo, él ha decidido no continuar con los paradigmas de esa cultura y se ha atrevido a pensar, actuar, educar y vivir de forma diferente.

En esta conmovedora charla que dio en TED, dice:

“…esta situación de millones de mujeres puede cambiarse si pensamos diferente, si las mujeres y los hombres piensan diferente. Si los hombres y mujeres en las sociedades tribales y patriarcales de los países en vías de desarrollo pueden romper algunas normas de la familia y la sociedad, si pueden abolir las leyes discriminatorias de los sistemas en sus estados que atentan contra los derechos humanos elementales de las mujeres”.

La valentía y determinación de Malala son resultado de la participación de su padre en su vida. Desde que era pequeña, la inspiró a interesarse por la física y la literatura, lo que poco a poco le hizo tomar conciencia y sentirse indignada con las injusticias de los talibanes.

“Solía apreciar la inteligencia y la sagacidad de mi hija. La alentaba a sentarse conmigo cuando mis amigos venían a verme. La animé a ir conmigo a diferentes reuniones. Y todos estos valores, he intentado inculcárselos en su personalidad”.

En una publicación sobre la obra de Malala, se leía:

“Pakistán también necesita más hombres como Ziauddin Yousufzai, pues sin padres como él, no habría mujeres como Malala”.

Ziauddin fue capaz de concebir una visión para su propia vida y luchar por verla hecha realidad, a pesar de que va en contra de todos los paradigmas y costumbres de su sociedad. Esa convicción le ha permitido equipar a su hija con los recursos necesarios para que ella también vea sus propios sueños hechos realidad, aun dentro de un entorno tan hostil y árido. Para ellos, vivir de acuerdo a sus convicciones no significa tener que soportar miradas de desaprobación, críticas o el continuo peso de las dudas personales, sino que sus propias vidas están en constante peligro.

¿Cuál es la visión que tú has concebido para tu propia vida y la de tu familia?

¿Cuáles son esos ideales por los que vale la pena luchar cada día? No importa cuál sea tu visión o los ideales que tienes para la formación de tus hijos. Sea que tu ideal sea la educación libre de escolarización o la igualdad de derechos para ir a la escuela, lo que realmente importa y lo que realmente impulsa el potencial de tus hijos, es la congruencia que exista entre lo que dices creer y los valores que transmites a través de tus acciones diarias.

Cuando tus hijos pueden ver esa clase de convicción durante todos esos momentos que inviertes platicando con ellos, escuchándolos, dejándoles absorber tu esencia, no les queda otra alternativa que abrazar tu visión de vida también… aun cuando eso les pueda costar la vida.

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