Finalmente tomaste la decisión de sacar a tus niños de la escuela y hoy es el primer día que no van a clases y los tienes contigo en casa… ¿y ahora? ¿qué vamos a hacer?

Generalmente yo recomiendo que se atraviese por un «periodo de desescolarización o desintoxicación», con lo que me refiero a dedicar un tiempo libre de actividades académicas con el objetivo de adaptarnos a nuestra nueva realidad.

Sin embargo, a menudo también recibo preguntas de mamás que se encuentran en este periodo y experimentan inquietudes similares:

«No sé qué hacer, mis hijos están aburridos, se pelean entre ellos, se la pasan viendo la televisión…»
«No sé cómo organizar nuestro día. Nos levantamos tarde, se me va el tiempo en las labores de la casa, mis hijos no quieren ayudar o lo hacen de mala gana…»
«Quisiera comenzar a buscar un currículum, pero cuando les propongo que hagamos algo académico, ellos no quieren, hay conflictos. Y por otro lado, con la desorganización que tengo en la casa, no sé cómo podremos llevar el plan de estudios…»

Considerando estas inquietudes –y aprovechando que mis papás estuvieron de visita con nosotros–, decidí hacer una charla con toda mi familia para hablar específicamente de este periodo de tiempo: por qué se recomienda, qué debemos hacer en ese tiempo, cómo podemos resolver los conflictos, etc.

Aquí puedes ver el video de la charla:

Y aquí comparto brevemente los puntos que tratamos:

¿Qué es el periodo de desescolarización y cuál es su objetivo?

Los objetivos más importantes que nosotros identificamos son tres:

  • Recuperar la relación familiar. Debido al tiempo que pasaron bajo el estrés de la vida escolarizada, es necesario pasar por un tiempo de acercamiento familiar en el que se fortalezca la conexión, ya que esa conexión es la base sobre la que construiremos todo lo que viene más adelante.
  • Sanar cualquier herida. Éste es un momento perfecto para buscar cualquier herida o resentimiento que haya en los corazones de nuestros hijos hacia nosotros o hacia sus hermanos, y tomarnos todo el tiempo que sea necesario para sanarlas. Una actitud de reconocer errores y pedir perdón por ellos fortalece profundamente tu autoridad natural.
  • Comunicar la visión familiar. Una vez que hemos abierto las vías de comunicación y estamos cerca de sus corazones, es el momento ideal para comunicar nuestra visión familiar y que nuestros hijos la hagan suya también.

¿Qué actividades se recomienda hacer durante este tiempo?

desescolarizaciónTodo lo que ustedes quieran hacer: quedarse en la cama, ir a acampar, salir de vacaciones, construir una casa en el árbol, hacer ropita para las muñecas, hornear un pastel, jugar juegos de mesa, plantar árboles… pregúntales a tus hijos. Seguro que ellos tienen mejores ideas que yo.
La idea es que hagan actividades que todos disfruten y que los acerquen cada vez más. Considéralo como una «luna de miel familiar» 🙂

¿Cómo podemos manejar las labores del hogar, que muchas veces absorben a la mamá y queda poco tiempo y energías para hacer otras cosas?

Éste es uno de los muchos cambios que deben hacerse: encontrar la rutina que mejor funcione para ustedes. Para eso, es muy importante que todos los miembros de la familia se involucren en las labores domésticas. Somos un equipo y todos tenemos la responsabilidad y el privilegio de colaborar en nuestra propia casa.
Al no tener la carga de la obligación académica, se puede dedicar mucho tiempo a estar cerca y a que cada uno desee cooperar por iniciativa propia y no por imposición. Estas actitudes internas son la base para desarrollar todo lo que vendrá después.

¿Qué pasa cuando los hermanos no se llevan bien?

Éste es un muy buen momento para arreglar esos resentimientos y sentar las bases de una relación buena y profunda. Como papá o mamá, muéstrales cómo pueden complementarse por medio de sus diferentes habilidades y lleguen a ser los mejores amigos-hermanos. Es importante que sepan que no se trata de competir entre ellos, sino de respetarse, admirarse y complementarse.

¿Qué se hace cuando los niños sólo quieren estar en los iPads y pantallas todo el tiempo?

El problema no son las pantallas, sino la falta de comunicación adecuada entre papás e hijos y de un caminar juntos en intereses y objetivos, lo cual requiere tiempo, comunicación y esfuerzo. La tecnología actual es maravillosa y llena de oportunidades, así como de peligros, pero es a los padres a quien les corresponde caminar con sus hijos e inculcar y estimular su buen uso para alcanzar sus objetivos.
Aprovecha este tiempo libre de presiones y obligaciones para usar la tecnología a tu favor, como un puente que te acerque más a tus hijos.

¿Cómo debe ser la transición hacia las actividades académicas?

Eso solamente podrán determinarlo ustedes. En el caso de mi familia, todo fue un proceso integral que se dio de forma orgánica a medida que nos conocíamos más entre nosotros y que descubríamos nuestros intereses y talentos personales. Poco a poco nos sentimos inspirados a emprender proyectos y para hacerlo, tuvimos que adquirir conocimientos y habilidades, y de ese modo fue surgiendo nuestro plan de estudios, naturalmente.

El proceso de cada familia es único y no está escrito en ningún lugar. Tú debes dedicarte a lo más importante, que es conocer a tus hijos y conectarte profundamente con ellos, y poco a poco ese conocimiento te irá marcando el rumbo que debes seguir en cada momento.

Si deseas ver la charla completa y sentirte acompañado en tu propio proceso de iniciar la vida sin escuela, te invito a unirte a nuestro taller de papás:

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