¿Cómo vive una familia que no va a la escuela?, ¿cómo son sus días?, ¿su casa es un caos?, ¿cómo puede una mamá estar con sus hijos todos los días sin volverse loca?

Todos sentimos curiosidad de saber cómo son los días sin escuela de otras familias.
En este post encontrarás una recopilación de artículos de mamás y papás que generosamente nos compartieron su experiencia para inspirar a otras familias.

Pero antes de eso, también quiero compartirte cómo es mi día típico con tres niños de 13, 11 y 10 años que nunca han ido a la escuela.

¿Cómo es tu día típico?

Relajado, sin prisas, muy productivo y con muchos momentos de conexión con mis hijos.
Mi día comienza a las 6 de la mañana. Mientras mi esposo desayuna algo ligero antes de irse a trabajar, conversamos un ratito.
Luego trabajo en mis proyectos hasta las 8:30, que es cuando mis niños se levantan, tomamos algo ligero y platicamos de alguna reflexión o #temadehoy

A partir de esa hora y hasta las 11, cada quien trabaja de forma independiente. Ellos hacen las actividades que su papá les envía todos los días por correo, y yo les ayudo a conseguir recursos o a responder dudas. Aunque como te decía, ellos ya son totalmente autodidactas y la ayuda mía que requieren es mínima.

A las 11 preparamos el almuerzo todos juntos, comemos y recogemos la cocina. Alrededor de las 12 salimos a caminar o al parque.
De regreso, entre 1 y 2 de la tarde, ellos terminan lo que les haya quedado pendiente y luego dedican tiempo a sus proyectos personales: Escribir historias, crear juegos, filmar películas, tomar fotos, dibujar, hacer animaciones, escribir ensayos, y mucho más. A veces también jugamos Minecraft o hacemos alguna actividad juntos y tomamos una botana.

Algo que me encanta de mis niños es que han aprendido a conocer sus talentos y a usarlos para complementarse entre todos. Así que cuando uno tiene un proyecto, generalmente todos participan. Cada quien aporta su talento para ayudar a su hermano a lograrlo.

Por ejemplo, en este momento Mateo está creando un juego de mesa. Sus hermanos, que tienen mucha facilidad con el arte, le están ayudando a hacer las ilustraciones. O cuando Pablo quiere filmar una película, Mateo le ayuda a escribir el guión y a actuar. O cuando Caleb está trabajando en una animación, Mateo y Pablo le ayudan con trucos técnicos.

A mí también me ayudan mucho en mis proyectos. Ahora que estoy trabajando en la actualización del taller para papás, Mateo está encargado de la edición de los videos. Pablo me ayuda con las fotografías, y Caleb me ha dado consejos interesantes de edición.

Alrededor de las 4:00 pm, llega su papá. Mientras él revisa lo que hicieron durante el día, yo empiezo a hacer la comida-cena.
Después de comer casi siempre nos quedamos platicando o jugando algún juego de mesa.

Alrededor de las 7:00 pm dedico otro ratito para trabajar, para ver algún video interesante mientras doblo ropa, para leer o para platicar con mi esposo.

A las 9 apagamos todo y acompaño a mis niños a dormir. A veces nos quedamos platicando de lo que hicimos en el día, y a veces sólo se me recuestan para que les acaricie el pelo. Me encanta ese momento.

¿Cómo te organizas?

Desde que eran muy chiquitos se me ocurrió un concepto que me ayudó a no ver el día como toda una masa de minutos eternos que tenía que llenar con actividades.

Empecé a ver mi día «por bloques». Un bloque es un periodo de tiempo definido en el que se hacen más o menos las mismas actividades todos los días. De ese modo es más fácil planear actividades.

En mi libro hablo detalladamente de este concepto, y en el taller de papás también dedicamos toda una lección para profundizar en este concepto de organización del tiempo.

¿Cuál es tu secreto para no perder la paciencia?

La paciencia sí se pierde. Muchas veces.
La diferencia, creo yo, radica en cómo percibes la situación. Yo percibo mi trabajo diario como un privilegio, no como una carga pesada. Esa visión me ayuda a estar feliz con lo que tengo en las manos y no estar anhelando algo diferente.

Por otro lado, algo que ha sido clave para que mis niños sean niños entendidos a quienes no tengo que andar persiguiendo ni gritando para que me escuchen, es el tipo de relación que he construido con ellos. Yo le llamo «Relación de atención», y puedes leer más de qué se trata en este post.


¿Te gustaría conocer el día típico de otras familias?

Educación en casa, porTere Garduza

Papá homeschooler católico, por Ramiro Rafael Zamora

Mi escuela: La vida, por Zugelly Tun Xix

Casa de enseñanza, por Alba SJ

Homeschool en México, por Gabriela Rodríguez

A través de ti, por Natalia Lorena Creche

El árbol menta, por Nelly Sosa


Si tú tienes un blog y quieres que también aparezca aquí, escribe un artículo que responda las siguientes preguntas:

¿Cómo es tu día típico?
¿Cómo te organizas?
¿Cuál es tu secreto para no perder la paciencia?

Si ya tienes un artículo que cumpla estos requisitos, te invito a enviármelo a: supraescolar@gmail.com, para incluirlo en esta lista.

Y ahora cuéntame en los comentarios: Para ti, ¿cuál es la parte más difícil del día a día sin escuela?, ¿cómo lo has solucionado tú?

Si quieres conocer más a detalle
cómo son mis días y los de
otras mamás, no dejes de echarle
un vistazo a mi e-book:
Un día típico viviendo sin escuela

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