Muchas de nosotras como mamás, sentimos la responsabilidad de darle una alimentación sana y nutritiva a nuestra familia. Sin embargo, a veces nos encontramos con algunos obstáculos, como la falta de tiempo, de creatividad, de organización…

Desde hace tiempo me ha interesado este asunto, especialmente después de informarme sobre los daños de los alimentos industrializados. Pero sinceramente, a veces me cuesta trabajo organizarme para tener alimentos variados y nutritivos y termino preparando comida fácil y no tan saludable. O a veces también me siento un poco frustrada cuando me esmero en preparar algo nutritivo y a mis hijos no les gusta.

Es por eso que quise invitar a Betty Martínez, mamá que educa sin escuela y que además escribe en su blog Homeschool Entrenando la Vida; ya que ella se ha dedicado a buscar y compartir información muy útil, recetas y tips sobre cómo adoptar hábitos saludables en la alimentación.
En esta serie de cuatro partes, Betty nos estará compartiendo generosamente mucha de su experiencia. Espero que te sea de utilidad, y no olvides dejar tus comentarios o preguntas al final del post.

Parte 1: Todo comienza por ti

El camino a una alimentación sana en mi caso no ha sido cosa de un día a otro, puedo compartirte que ha sido todo un proceso como casi todas las cosas importantes han ocurrido en mi vida, pero sí puedo decir que fui movida porque al tener la labor de educar a mis hijos yo misma sin el recurso de la escuela, hubo días que me sentía sumida en un cansancio tremendo y me sorprendí a mi misma diciéndome constantemente: NO TENGO ENERGÍAS!! Fue entonces que me cayó el veinte y cuestioné qué estaba comiendo.

Screen Shot 2014-02-16 at 7.27.41 PM¿Sabes que tu materia prima para moverte, respirar caminar y en sí para cada movimiento que haces proviene de lo que comes? Como casi todas las mamás siempre me he quebrado la cabeza por los menús y he tratado de cocinar lo más sano que se puede en la medida de mis posibilidades, yo no soy nutrióloga, sólo soy una mamá que ha hecho conciencia a través de la información y de aprender a conocer mi cuerpo.

Te voy a dar los tips más básicos y sustanciales que han hecho una diferencia absoluta en mi vida desde que comencé a cambiar hábitos en mi alimentación y cómo todo se hace un círculo vicioso o VIRTUOSO. Aquí la clave es la CALIDAD de los alimentos.

Yo comencé incrementando mi ingesta de vegetales a través de smoothies verdes y jugos, eso comenzó a despertarme porque sentí un cambio absoluto en mi energía y disminuyó en gran medida mi necesidad de estar “picando” a cada ratito la comida y los antojos de dulces y salados. Pero en el camino me he hecho consiente de que no sólo es cuestión de ofrecer variedad de alimentos, sino de lo estrechamente que está relacionado a nuestra salud y se ha convertido en un tema importante en la educación para mis hijos también.

¿Qué es comer saludable?

Dos principios básicos: Comida alcalina y comida viva

Alcalinidad
En términos muy generales, hay que entender que el acto de comer es un proceso químico, nuestro cuerpo mantiene un ph determinado, si ese ph (que no es otra cosa que el nivel de acidez) no está balanceado, todo el equilibrio en el organismo se descompone y se puede convertir en un caldo de cultivo para enfermedades.

La comida Viva
La comida viva son los alimentos que vienen de la tierra y en cuyo crecimiento, intervino la fotosíntesis, y se come cruda. Ese término de que todo es energía es realmente cierto, los vegetales y frutas crecieron al rayo del sol y están cargados de energía solar que es vital para alimentarnos a nosotros. A veces lo comemos todo cocido, trata de aumentar la comida cruda que pones en tu mesa.

¿Qué es un alimento orgánico?

Ahora se está poniendo de moda y con el recurso del Internet, cada vez tiene más difusión. Hay personas que incluso piensan que «orgánico» se refiere a algo de laboratorio, y es importante saber que muchos de nuestros abuelos comían sólo alimentos orgánicos ya que no significa otra cosa que vegetales y frutas cultivadas de manera tradicional LIBRES de pesticidas, plaguicidas y fertilizantes. Y carne de animalitos criados en libre pastoreo. A lo largo de los años y por cuestiones de economía de las grandes industrias de la comida, todo esto se ha sustituido por alimentos procesados.

¿Por qué hay que preferir lo orgánico?

Porque se ha demostrado que todo que es tratado con estos pesticidas daña la salud y está relacionado con enfermedades crónico degenerativas. Pero no se trata de asustarnos, sino de hacer conciencia y de paulatinamente y en la medida de nuestra posibilidad, ir haciendo cambios.
Realmente se trata de comer comida REAL. ¿Qué quiero decir con esto?, que no es lo mismo un plato de sopa de lata a un plato de sopa hecha en casa con verduras reales y pocos ingredientes.

¿Cómo identifico la comida Real?

  1. Lee etiquetas. La comida REAL no tiene por qué incluir monohidrato de dexhosi…qué?!! (Esto no sería un ingrediente de receta) Si haces el ejercicio de leer etiquetas en el súper vas a encontrar que casi todo lo que tiene una larga lista de ingredientes impronunciables, debe evitarse, al igual que los colorantes y saborizantes artificiales, ya que intoxican el cuerpo.
  2. Sigue la regla del ochenta por ciento. Asegurándote de que el 80% de tu comida diaria provenga de alimentos vivos, vegetales, frutas, granos, semillas y grasas buenas, aunque el otro 20% no sea taan saludable. Es decir, no pasará nada si tus hijos desayunan y comen casero y nutritivo, y en la cena comen fuera alguna vez o se comen una golosina.
  3. Compra alimentos locales y de temporada. Evita las carnes compradas en el súper; mejor ve a la carnicería, verdulería o mercado de tu localidad. Así evitarás comprar alimentos que han viajado kilómetros y en los que en muchos casos se utilizan conservadores. Si compras en el súper, busca y localiza el pasillo de orgánicos o comida del mundo, (ahí ponen los orgánicos no sé por qué).
  4. Evita la comida chatarra. Evita servir en tu mesa embutidos, refrescos, juguitos de cajita, de botella y demás comida chatarra, aunque las etiquetas digan que son saludables. Elige mejor el agua natural o el agua de frutas con poca azúcar.  Limpia tu alacena y procura que en ella y en el refri todo sea comestible. Es decir, que si uno de tus hijos abre y saca algo tu puedas estar tranquila de que es algo saludable.

No te pierdas la segunda parte de esta serie: 6 acciones para lidiar con nuestros vicios, en la que te comparto algunas acciones prácticas hacia una alimentación saludable. No olvides dejar tus preguntas o comentarios al final del post.

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Foto Circulo Priss
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Acerca de la autora

Betty Martínez es comunicadora de profesión, fotógrafa y autodidacta apasionada de los temas relacionados con los niños y la alimentación. Educa sin escuela a sus 2 hijos de 9 y 4 años. Escribe en su propio blog: Homeschooling Entrenando la Vida.

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