Muchas personas se preguntan si es posible trabajar desde casa y tener niños que no van a la escuela. Sí, claro que es posible.

Pulsa aquí para conocer más

Tengo casi tres años trabajando como escritora en la empresa para la que mi familia colabora: Sistema Eficaz de la Actitud (SEA), que se dedica a crear contenidos para el desarrollo de la actitud en las organizaciones, las escuelas y las familias.
También hago traducciones y soy correctora de estilo. Mis tres hijos (Mateo 2006, Pablo 2007 y Caleb 2009) nunca han ido a la escuela y están en casa todo el día.
Conjuntar las dos tareas me permite disfrutar de un estilo de vida muy relajado que me da la libertad de organizar mi horario a mi conveniencia, y la tranquilidad de tener a mis hijos conmigo.

Sin embargo, trabajar desde casa al mismo tiempo que se es mamá educadora, requiere de mantener un equilibrio muy delicado para no descuidar ningún área, y no siempre se logra. Muchas veces me encuentro enfadada e irritable con mis niños y me doy cuenta de que aunque estoy presente con ellos, mi mente sigue pensando en los pendientes del trabajo. A veces batallo para encontrar el momento para trabajar, avanzo poco, me siento extremadamente cansada o agobiada, y tengo discusiones con mi esposo.

Las mujeres creemos que somos “Superwoman” (y la verdad es que sí somos, ja), pero a veces sacrificamos muchas cosas importantes, como nuestra salud o el tiempo con los niños por querer abarcarlo todo.
Cada familia es un mundo y debe encontrar los factores clave que le permitan mantener el equilibrio, pero ahora yo quiero compartirte diez factores que a mí me han ayudado a mantener ese equilibrio sin descuidar ningún área:

1. Determinar mis prioridades

Todos tenemos prioridades distintas: ganar dinero, dedicarles tiempo a los hijos, mantener la casa limpia, hacer despegar tu negocio, etc. Es importante hacerlas conscientes y ser congruentes con nuestras actividades diarias.

Para mí, lo más importante es mantener mi armonía personal, con mi esposo y con mis hijos. Después viene la crianza y educación de mis hijos y al final, generar ingresos. Teniendo eso en mente, es más fácil tomar las pequeñas decisiones diarias.

Por ejemplo, si tengo unos correos urgentes que contestar pero mis hijos siguen en piyama, la casa está desordenada, no hemos desayunado, y ellos ya están empezando a pelearse, entonces mi decisión es cerrar la computadora, vestirme y que los niños se vistan, hacer desayuno, hacer labores entre todos, y llevarlos al parque para que jueguen mientras que yo contesto los correos.
Me he dado cuenta de que si mis hijos no están bien atendidos, aunque pase muchas horas enfrente de la computadora, no avanzo.

Mientras más congruente sea con mis prioridades, más productiva soy.

2. Identificar mi momento como mamá y aceptarlo

Como mamás debemos saber reconocer en qué momento de nuestra maternidad nos encontramos, estar dispuestas a adecuarnos a las necesidades de ese momento y también saber que este momento no será para siempre. No es lo mismo tratar de generar ingresos cuando tienes un bebé de 6 meses o uno de 2 años o un chico de 12 años. Cada etapa tiene sus propios desafíos y demandas. Es importante ser conscientes de nuestras capacidades y limitaciones y definir cuáles son los beneficios de hacer qué cosa, en qué momento y por cuáles razones.

En algunas etapas podremos hacer contribuciones económicas importantes a nuestro hogar; pero en otras, nuestra contribución más grande será la de estar tranquilas, dedicándonos de lleno a la crianza y dándole estabilidad emocional a nuestra familia.

“Si tú eres mamá y tienes un pequeño en tus brazos, tu trabajo tiene el potencial de rendir las utilidades más valiosas que cualquier otro negocio, empresa o proyecto”
~ Fragmento del libro AprendizajeSUPRAescolar

3. Decidir si es mejor emprender o trabajar por un sueldo

Existe una diferencia muy grande entre emprender un negocio y hacer un trabajo específico por el que te pagan un sueldo específico (traducir, capturar, consultar, corregir, diseñar, etc.)
Ambos tienen ventajas y desventajas, por lo que tú tienes que definir muy bien cuál es el mejor modelo para ti, según tus prioridades y según el momento de tu maternidad en el que te encuentres.

En mi caso, yo decidí no emprender en este momento de mi vida porque hacer que un negocio despegue requiere mucha energía mental y emocional, y me di cuenta de que era más de lo que yo podía dar sin perder mi equilibrio. Decidí seguir como escritora, traductora y correctora, que son trabajos muy específicos que reciben pagos muy específicos (y puntuales), y que además no requieren que yo me ocupe de las ventas, la administración, la promoción, etc.

4. Tener una comunicación continua y abierta con mi esposo

Desde que nos casamos, mi marido y yo acordamos que yo no iba a trabajar ni dedicarme a otra cosa mientras que los niños fueran bebés. A medida que los niños comenzaron a crecer y que yo ya sentía las manos un poco más “libres”, él y yo comenzamos a hablar sobre la posibilidad de que yo dedicara algo de tiempo a generar ingresos, de modo que pudiéramos repartirnos la carga económica para que los dos gozáramos de estar mucho tiempo con los niños y también los dos pudiéramos dedicarnos a lo que nos gusta hacer.

11882272_876355779121629_7381872562373657736_oYa en el proceso de poner en marcha nuestro plan, surgieron (y siguen surgiendo) conflictos que eran nuevos en nuestra relación, porque los dos estábamos haciendo cosas nuevas que antes no habíamos hecho. Es muy importante hablar de todo, sin dar nada por hecho y sin pasar nada por alto, porque esos pequeños descontentos se van acumulando y llega el momento en que todo explota. Es mejor ir aclarando cada pequeño detalle y hablar abiertamente para conocer la perspectiva de la otra persona, cuáles son sus expectativas, y encontrar soluciones juntos.

Para mí ha sido vital que mi marido y yo estemos de acuerdo en todas nuestras metas y actividades, porque así tenemos apoyo y cooperación mutua.
Él también trabaja desde casa como programador web, animador digital y maestro de inglés, y además es el maestro “taquillero” de mis hijos. Todos los días dedica varias horas a enseñarles a hacer todas esas cosas padrísimas que yo no sé hacer, como editar video, diseñar o programar. Nos dividimos las tareas de la casa y el cuidado de los niños, así que ambos disfrutamos mucho porque los dos estamos con los niños mucho tiempo, los dos somos productivos, los dos dedicamos 5-6 horas diarias a nuestro trabajo, y los dos cuidamos nuestra casa.

5. Fomentar el trabajo independiente

Screen Shot 2016-01-08 at 8.13.46 PMCon trabajo independiente me refiero a actividades que los niños puedan hacer por su propia cuenta sin requerir atención directa por nuestra parte. En este post explico un poco más lo que es.  Y en este post comparto muchas ideas de actividades para que los niños trabajen solitos.

Gracias a su capacidad de trabajar independientemente, podemos pasar ratos largos trabajando concentrados y con tranquilidad.

6. No sacrificar la atención a los niños

Uno de los detonadores más importantes del caos en el hogar, es la falta de atención a los niños. Cuando se me va el tiempo en la computadora y dejo que mis niños hagan lo que quieran por un largo rato, luego todos sufrimos las consecuencias: empiezan a estar ociosos, irritables, surgen pleitos, comienza el caos. Los niños resienten nuestra falta de atención y eso trae desequilibrio.

trabajar-homeschooling
Foto tomada del blog Educo en Casa, de Paula Lago. Pulsa en la imagen para leer su post.

Darle atención a un niño no se trata de estar las 24 hs sin despegarle la vista. Se trata de que el niño sienta la seguridad de una rutina, que sepa cuáles son sus responsabilidades, que tenga un tiempo razonable diario de jugar al aire libre, que dedique su tiempo a hacer actividades con un propósito, y sobre todo, que sepa que hay alguien que lo escucha y a quien puede acudir cuando necesita algo, que no se sienta ignorado ni que su vida está “a la deriva”.

Incluso cuando un niño trabaja independientemente, puede estar atendido o desatendido. Si el niño entiende cuál es el objetivo de ese tiempo, si nosotros como papás estamos al pendiente de lo que está haciendo, le pedimos que nos enseñe su avance o lo ayudamos cuando nos necesita, aunque ese niño haya pasado mucho rato solo no se sentirá abandonado. Un niño bien atendido es un niño tranquilo, seguro y feliz.

7. Levantarme temprano

Para mí ha sido fundamental crearme el hábito de levantarme a las 5:00 am todos los días para tener una ventaja de tres horas de silencio y tranquilidad. Sé que cada persona es diferente y se organiza de forma diferente, pero si tienes la oportunidad de hacerlo, realmente te recomiendo que adoptes este hábito de productividad.

8. Aprovechar bien el tiempo y evitar distracciones

Como mamás educadoras, amas de casa y además generadoras de ingresos, nuestro tiempo es uno de nuestros haberes más valiosos. Si realmente queremos ser productivas y no poner en riesgo nuestro equilibrio, debemos ser muy disciplinadas para respetar los horarios que hemos establecido y evitar distracciones, tanto en el trabajo como cuando estamos con los niños.

Yo uso temporizador, porque aunque mis hijos estén dormidos cuando trabajo, siempre existe la tentación de estar revisando el correo o las redes. Trabajo en lapsos de 50 min y luego me doy un descanso de 10 min para caminar o checar la lavadora. Y cuando estoy con los niños, procuro dejar mi computadora y mi teléfono en otro cuarto para no tener la tentación de estarlos revisando, desconecto mi mente del trabajo y me dedico a ESTAR con los niños.

Si es tiempo de trabajar, hay que trabajar.
Si es tiempo de estar con los niños, hay que estar con los niños con los cinco sentidos. 

Es impresionante lo productivo que puede ser uno dándole a cada cosa su lugar.

9. Anotarlo todo

A mí me gusta anotar mis objetivos generales y luego desglosarlos en tareas específicas que voy programando por semanas. Antes de comenzar a trabajar, veo esa nota y decido en qué voy a trabajar ese día. Así puedo ir evaluando mi avance y evito que se me olviden cosas.

10. Cuidar mi cuerpo

Para no sentirme demasiado cansada o incluso enfermarme, tengo cuidado de dormir ocho horas diarias; limitar mi consumo de harinas y azúcares, que me hacen sentir demasiado fatigada; buscar comida que me dé energía; hacer ejercicio; buscar una buena posición para trabajar y no pasar más de 50 min sin levantarme; y conocer cómo funciona mi ciclo hormonal para planear mis actividades de la mejor manera.

¿Tú educas a tus hijos sin escuela y además generas ingresos? ¿has puesto en práctica otras estrategias que te han dado buenos resultados?

Compártenos tu experiencia en los comentarios.

Si deseas saber más sobre nuestro estilo de vida,
no te pierdas mi libro: AprendizajeSupraescolar.
Pulsa en la imagen:

Captura de pantalla 2014-11-05 a la(s) 09.18.41 a.m.
http://www.libro.supraescolar.com
[column type=”one-fourth”]
Foto Circulo Priss
[/column]

[column type=”three-fourths” last=”true”]

Acerca de la autora

Priscila Salazar es la autora del blog Supraescolar en el que a través de reflexiones claras y profundas, te inspira a usar tu privilegio de papá o mamá para impulsar a tus hijos a dirigir su propio aprendizaje.
Pulsa aquí para saber más
.

[/column]