Hace unos días les pregunté si ustedes usan un currículum con sus hijos o no y cuál recomiendan. Me sorprendí gratamente por sus generosas respuestas; valen muchísimo para aquellos papás que recién comienzan a indagar sobre el tema y tienen inquietudes y dudas. Muchas gracias por tomarse el tiempo de contestar. Aquí puedes leer todos esos comentarios llenos de ideas y experiencia.

Además, descubrí que la mayoría no usa ningún programa preestablecido sino que se guía por los propios intereses e inclinaciones de los niños. Creo que se requiere una grande dosis de confianza y paciencia para lograrlo, pero me da muchísimo gusto ver esa disposición entre las mamás que comentaron.

En especial, me gustaría resaltar el comentario de Betty, quien menciona varios conceptos importantes:

«…He descubierto y entendido precisamente que para que mis hijos puedan ir a su propio ritmo necesito respetar sus intereses»
«…me he dado cuenta que él aprende lo decida yo o no»
«Estoy convencida de que el movimiento y juego libre es un catalizador de aprendizaje: si el cuerpo no se mueve el cerebro no aprende»
«Estoy asombrada de cómo los niños tienen la asombrosa capacidad de ser autodidactas»
«Lo que tengo claro hoy día es que hay miles de formas y materias en las que están aprendiendo cada día y mis prioridades son que amen leer, ayudarles a descubrir sus pasiones y permanecer cerca de sus corazones lo demás, se da solo»

En mi caso, nosotros tampoco usamos un currículum como guía, pero sí usamos algunos recursos como apoyo:

  • Nos gusta mucho el programa de BrainPOP tanto para español como para inglés. El programa de español tiene sus videos organizados según los objetivos de la SEP, lo cual me parece interesante. A los niños les encanta ver esos videos y de allí han salido muchas pláticas muy interesantes.
  • Estoy inscrita en el Kínder libre de ALAS, que ofrece materiales imprimibles para niños de edad preescolar. La ventaja que estos recursos me ofrecen a mí, es que yo puedo contar con todo ese material ya organizado por áreas y disponible en el momento que yo lo necesito, sin tener que perder tiempo en buscarlo y clasificarlo yo misma.
  • Y también hacemos uso de muchos recursos gratis, como la página de Starfall – que nos ha servido muchísimo para que los niños aprendan a manejar el mouse y las nociones de fonética en inglés, o algunos apps del iPad, programas en la computadora, y muchas ideas que se encuentran en internet. Además tengo varios libros de la SEP y de otras editoriales, que de vez en cuando me sirven para sacar ideas de allí, o para hacer material –he sacado muy buenos imprimibles de los libros de la SEP. Aquí puedes ver estos libros en pdf.

En fin, las fuentes de recursos son inagotables.

Entonces, ¿es mejor usar un currículum o no?

curriculum noEn este tema –como en muchos otros– no podemos generalizar. No podemos decir que es mejor no usar ningún material prehecho o que es mejor sí usarlo. Esta pregunta equivale a preguntar: «¿qué es mejor: viajar en auto, en avión o en barco?… ¿tú en qué viajas?» La respuesta, sin lugar a dudas es, depende. Depende del lugar a donde quieras ir.

¿A dónde quieres ir tú?

¿Cuáles son tus prioridades?, ¿a qué punto quieres llevar a tus niños?, ¿qué quieres que logren?
Muchas veces no nos sentamos a pensar con detenimiento en estas preguntas, y solamente estamos preocupados por que los niños «no se atrasen», tomando como parámetro el sistema escolarizado; o nos preocupa que las personas que nos rodean vean que sí estamos trabajando o que sí estamos haciendo bien las cosas. A veces sí podemos tener un deseo genuino de que los niños adquieran conocimientos y destrezas y entonces los forzamos a memorizar, a cumplir con los requisitos de un sistema o a rellenar el libro de texto, porque es lo que nos enseñaron a nosotros, es nuestro marco de referencia.

Es importante hacer a un lado todos esos paradigmas para después, poder sentarnos tranquilamente a dialogar con nuestra pareja y definir cuáles son nuestros deseos genuinos en cuanto a la educación de nuestros hijos y convertirlos en nuestra prioridad.

Toma el control

Una vez que hemos decidido que los niños no irán a la escuela, la pregunta natural que viene a continuación es: ¿y qué plan de estudios vamos a seguir ahora? Si observamos con detenimiento, esta duda surge desde una perspectiva escolarizada: «si dejo de depender de un sistema, ¿de quién dependeré ahora?» Ese concepto que me hace creer que si alguien no viene y me ayuda, yo no puedo hacer nada por mí mismo, o lo que haga, no tendrá «validez oficial».

No hay nada de malo en utilizar un plan de estudios; muchas familias lo hacen. La diferencia, creo yo, radica en tomar el control. Cuando tú tienes un objetivo, tienes la claridad para decidir cuáles son las mejores herramientas en cada momento que te permitirán alcanzarlo; a diferencia de escoger un sistema para tranquilizar tu culpabilidad, o de estar angustiado por ir al mismo ritmo del sistema escolarizado u obtener las certificaciones correspondientes para «ir bien» con el sistema.
En un escenario eres seguidor; en otro, tú eres el guía.

Enfócate en la motivación interna

Más que enfocarnos en decidir qué deberían aprender nuestros hijos, en qué momento, de qué maneras, y en obligarlos a cumplir los requisitos de una instrucción académica estandarizada, el propósito de la educación debe ser que el niño encuentre lo antes posible el sentido de su vida. Si invertimos nuestro esfuerzo y recursos en ayudarlos a descubrir cuáles son sus pasiones, a trazarse metas y a encontrar las herramientas para alcanzarlas, nunca tendrán la necesidad de estímulos externos. Tendrán motivos para levantarse cada mañana y ser perseverantes en sus proyectos.

No descartes ningún recurso

Al no vivir bajo los límites de escolaridad, descubrimos que los recursos de los cuales podemos echar mano son tan variados como el mundo mismo. Sin embargo, no permitas que esa perspectiva te lleve a rechazar ningún recurso, ni siquiera la escuela. El enemigo a vencer no es la escuela, sino nuestra falta de responsabilidad.

El problema de la escuela no es la escuela en sí misma, sino la autoridad que nosotros le hemos dado para controlar nuestra educación y la dependencia que tenemos de ella. Cuando tú estás seguro de lo que quieres y del rumbo que has escogido, puedes hacer uso de cualquier herramienta disponible a tu alcance, pero ninguna de esas herramientas te controla a ti, sino que tú las usas para lograr tus objetivos.

Conexión ~ el recurso más importante

Por último, recuerda que tienes en tus manos una gran responsabilidad pero también un gran privilegio de ser la persona más cercana al aprendizaje de tu hijo. La herramienta más poderosa y útil que puedes usar es fortalecer tu conexión con él antes de buscar controlarlo o coaccionarlo para que aprenda lo que tú crees que debe aprender. Como resultado, esa fuerte relación abrirá las vías necesarias de comunicación para que tú puedas convertirte en un facilitador del aprendizaje; es decir, la persona que acerque todos los recursos necesarios para que tu hijo pueda desarrollar su propio aprendizaje, a su propio ritmo, por sus propios motivos.

Y tú, ¿ya sabes lo que quieres lograr y qué herramientas vas a usar?

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Acerca de la autora

Priscila Salazar es la autora del blog Supraescolar en el que a través de reflexiones claras y profundas, te inspira a usar tu privilegio de papá o mamá para impulsar a tus hijos a dirigir su propio aprendizaje.
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