Dentro de la educación en el hogar, existe toda una gama de perspectivas educativas y filosóficas: desde los más estructurados que literalmente llevan la escuela a la casa, hasta los menos estructurados y libres, que no sólo aplican sus principios al aprendizaje, sino a todas las áreas de la vida.

Homeschooling

La palabra homeschooling está compuesta por las palabras home – hogar, y schooling – escolarización. «Escolarización en el hogar o escuela en casa».

En inglés, este vocablo se refiere al hecho de que los padres mismos escogen un programa estructurado, curso o currículo que imita a la escuela tradicional con materias, tareas, exámenes, calificaciones, y es tomado como guía. Existen muchos currículos diferentes en el mercado y varían en su contenido, pero básicamente incluyen planes de estudio para los padres y libros de texto, objetivos para cubrir y evaluaciones para los niños. Por lo general, se destina un espacio y un tiempo específicos para estudiar y cumplir con los requisitos del programa sistemáticamente.

En español, el uso de este anglicismo se ha generalizado para designar a cualquier familia que no envía a sus hijos a la escuela, independientemente de su enfoque pedagógico o filosófico. En lo personal, yo prefiero utilizar términos como aprendizaje o educación sin escuela.

Unschooling

En la década de los setenta surgió un nuevo término, acuñado por John Holt, un maestro de primaria que quiso reformar la escuela pero se dio cuenta de que debía enfocar su potencial a promover la educación en en el hogar.

El término era «unschooling», una palabra en inglés que se compone de dos palabras: el prefijo un, que quiere decir sin, y la palabra schooling, que quiere decir escolaridad.

En su libro Teach Your Own (Enseña a los tuyos), que escribió junto con Pat Farenga, explica algo de esta historia y sienta las bases para que los padres inicien la desescolarización de sus hijos. En el siguiente párrafo, Pat comenta sobre el nuevo término:

El término unschooling no ha traído mayor claridad hasta ahora, pero como lo mencioné antes, es un buen intento de describir el tipo de educación que Holt fomentaba: aprender y enseñar lo que de ningún modo se asemeja a la escuela y que no necesariamente tiene que llevarse a cabo en el hogar. Para principios de la década de los ochentas, el término homeschooling se había arraigado, e incluso Holt comenzó a utilizarlo intercambiablemente con la palabra unschooling (como lo hace en este libro). Sin embargo, muchos homeschoolers, al igual que el público en general, sienten que los niños no aprenderán nada a menos que se les enseñe deliberadamente. El público en general no tiene ninguna duda de su necesidad de educación; lo que le preocupa son los métodos educativos, el contenido y los fondos públicos o privados. Y aquí es donde surge la importancia de definir la diferencia entre unschooling y homeschooling.
Cuando hablo de educación, me refiero a lo que Holt definió en su libro Instead of Education (En vez de educación):Algo que algunas personas les hacen a otros por su propio bien, moldeándolos y formándolos, y tratando de hacerlos aprender lo que ellos creen que deben saber.

En ese mismo libro, en otro apartado, Holt narra una pequeña analogía sobre este concepto de estar tan preocupados por la educación. Puedes leerla aquí.

Por su parte, Sara McGrath también explica lo que es el unschooling:

Las familias unschooling confían en que el aprendizaje ocurre espontáneamente durante el curso diario de la vida. De esta forma, puede parecer que un niño unschooling «no hace nada» gran parte del tiempo. Otras veces, con metas de aprendizaje específicas en mente, un niño unschooling puede utilizar materiales educativos junto con otras herramientas o recursos disponibles, incluyendo instrucción y dirección (enseñanza), lo cual puede generar una actividad idéntica a la de un niño que trabaja siguiendo un currículum. Sin embargo, el niño unschooling hace el trabajo por su propia motivación.

Generaciones de niños unschoolers han probado que se puede aprender naturalmente a leer, a escribir, y a calcular de acuerdo a sus propios horarios, en sus propias maneras, por sus propias razones. Aprenden esas herramientas a través de una continuación de los mismos métodos utilizados por los niños pequeños –jugando, explorando, probando cosas y pidiendo instrucción. Algunos niños buscan aprender a leer a los cinco o seis años. Otros niños aprenden después. En cualquier caso, el niño crece y se convierte en una persona que puede leer y hacer cálculos, y tal vez, hasta sea de los que disfrutan de esas actividades.
Los niños sí aprenden lo básico con el tiempo y a través de experiencias de la vida real como escuchar historias leídas por sus padres, cocinar, cuidar el jardín, armar rompecabezas, construir, crear arte, experimentar, etc. Algunos niños eligen utilizar materiales educativos convencionales como libros de texto y de ejercicios. En cualquier caso, el progreso de las destrezas académicas básicas avanza naturalmente de acuerdo a las necesidades del niño, a sus habilidades naturales e intereses.

El concepto de unschooling  puede parecer más difícil de entender para los padres, ya que difiere bastante de la forma en que la mayoría de nosotros hemos vivido. A medida que aprendemos a vivir de una nueva manera, puede que pasemos por un proceso llamado desescolarización  o desprogramación, durante el cual desaprendemos los conceptos que antes sosteníamos acerca del aprendizaje y la crianza de hijos. Muchas familias se encuentran en diferentes puntos de la gama de enfoques educativos durante distintas etapas de su vida. Incluso dentro de una sola familia, los niños pueden preferir niveles variados de estructura y dirección. La filosofía unschooling anima a los padres a que encuentren el mejor ajuste para la familia, honrando las necesidades de cada uno de sus miembros.

En el blog de Yvonne Laborda puedes encontrar mucha información en español para entender más a fondo la filosofía e implicaciones del unschooling.

El conocimiento trae claridad y libertad

Haberme tomado el tiempo de conocer a fondo estos dos enfoques y sus implicaciones, me ha ayudado a ampliar mi visión y a tener más claridad en cuanto al proceso de aprendizaje de los niños.

A menudo, la parte más difícil para muchas mamás -al menos para mí- radica en la confianza. Confiar en que nuestros hijos aprenderán por ellos mismos requiere de un esfuerzo profundo y consciente de desescolarizar nuestra mente. Pero pensar que la misma cantidad de confianza que tuvimos para saber que detrás del llanto de nuestro bebé había una necesidad real, y que algún día comenzaría a hablar o a caminar él solito, es la misma cantidad de confianza que se necesita para saber que algún día dominará las mismas herramientas que nosotros, si estamos dispuestos a involucrarlos en nuestras vidas y a interesarnos en sus intereses. Al paso de los años he podido confirmar que es verdad que los niños aprenden cuando su motivación interna es fortalecida a través de nuestra confianza y muchas veces, de nuestro cruzar de brazos.

No caigamos en la trampa de las etiquetas

Sin embargo, en los últimos años también he visto cómo el conocimiento de estos conceptos ha sido motivo de división y limitación entre los padres que están aprendiendo más sobre cómo asumir la educación de sus hijos en sus manos. El paradigma escolarizado tan arraigado en nuestras mentes muchas veces nos obliga a querer identificarnos con quien creemos que tiene la verdad absoluta, y luego, a ver como inferiores a quienes no piensan igual que nosotros o no siguen al pie de la letra todas las prácticas de la corriente que dicen seguir.

El objetivo de conocer las ideas de otros es enriquecernos, no limitarnos. Se trata de ser conscientes de nuestra responsabilidad y no de vivir dependiendo de las ideas de otro. En este sentido, yo no me identifico con ninguna de estas dos etiquetas (homeschooling/unschooling); precisamente eso es lo que el concepto supraescolar pretende ofrecer: una perspectiva que no está limitada por ninguna otra. Una perspectiva que promueve la responsabilidad de cada individuo sobre sus propios actos, y la libertad de que cada padre tome los mejores recursos para lograr en sus hijos lo que él mismo se ha propuesto.

Crea tu propio enfoque

Si tú estás en busca de información para saber qué es lo mejor para tu familia, te recomiendo que sigas investigando a fondo cada filosofía, cada perspectiva, cada enfoque, cada autor, sabiendo que ninguno es mejor que otro y que en todos encontrarás mucha riqueza.

Poco a poco, ve eligiendo lo que mejor se adapta a tu visión familiar, sin colocarte bajo una sola etiqueta y sin sentirte obligado a cumplir con todas sus prácticas. Si crees que hay premisas valiosas del unschooling que tú puedes aprovechar, pero también del homeschooling, ¡aprovéchalas! Recuerda que cada padre debe encontrar el mejor ajuste para su familia, poniendo como prioridad las necesidades particulares de cada uno de sus miembros, independientemente de la fuente de donde provengan los recursos.

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Acerca de la autora

Priscila Salazar es la autora del blog Supraescolar en el que a través de reflexiones claras y profundas, te inspira a usar tu privilegio de papá o mamá para impulsar a tus hijos a dirigir su propio aprendizaje.
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