Con pequeñitos de 4 años o menos no es necesario afanarnos por los contenidos académicos. Pero sí es muy importante enfocarnos en la creación de hábitos y de relación.

Te invito a leer este post y este otro donde hablo más sobre ese tema.

Pero entonces, surgen otras preguntas sobre la rutina diaria con niños pequeños: 

«Si no debo afanarme por lo académico, ¿qué actividades hago?» 
«¿Debo tener horarios precisos?» «¿Cuánto tiempo tengo que dedicar?» 

Como en todas las grandes y pequeñas dudas que surgen al emprender este estilo de vida, tú debes llegar a tus propias respuestas tomando en cuenta tus objetivos y tu intuición de mamá, pero…

Hoy yo quiero contarte un poquito de mi experiencia en este tema de la rutina con pequeños.

Tengo tres hijos que se llevan un año y medio entre cada uno (2006, 2007, 2009). Hubo un momento en que tenía tres bebés de 3 años y menos. 

Creo que no hace falta decir lo intensa y agotadora que fue esa etapa. Pero sí creo que es bueno hablar de lo que hacía durante el día, porque toda esa inversión es la base que me ha permitido cosechar los buenos resultados de actitud y relación que tengo ahora en mis niños.

Tenía 3 prioridades muy claras para mi rutina

Desde el principio tuve claro que quería tener una rutina muy variada que supliera todas las necesidades de mis niños, al mismo tiempo que me permitiera lograr estos tres objetivos:

1. Que aprendieran a escuchar mi voz 

Si los niños reciben atención, también la dan. Así que mi prioridad era crear una actitud de cooperación en ellos a través de estar muy cerca conociéndolos y al pendiente de todas sus necesidades.

Si quieres saber más sobre este tema, te invito a leer este post.

2. Que pudieran relacionarse adecuadamente entre hermanos 

Yo veía todos los pleitos diarios entre hermanos como un material perfecto para enseñar destrezas de socialización. Ésta fue mi prioridad por muchos años, incluso antes de que supieran leer o calcular, porque yo sabía que si lograba que mis hijos se llevaran bien entre ellos, nuestro día a día sería armonioso y entonces podría enfocarme en todo lo demás.

3. Que entendieran que son parte de una familia

Por ello era prioritario incluirlos en todas las actividades de nuestra familia y que desde pequeños aprendieran a cooperar con las labores domésticas.

En vez de seguir horarios, me organicé por bloques

Un bloque es un periodo de tiempo en el que se realizan más o menos las mismas actividades. 

Más que seguir horarios, para mí era importante tener rutinas que nos dieran estructura y constancia, pero mucha flexibilidad. De ese modo podía asegurarme de que todas las necesidades de mis niños (de sueño, de alimento, de movimiento, de juego, de presencia, de estímulo, de aceptación, etc.) estarían suplidas. 

Aquí tienes un ejemplo de cómo era nuestro día cuando mis niños tenían 0, 1 y 3 años, más o menos:

Bloque de la mañanita (entre 7 y 10 am)

Nos vestíamos, tendíamos las camas, recogíamos la parte de arriba, separábamos la ropa sucia y bajábamos a desayunar.

Una práctica que me ayudó bastante en esos primeros años fue el trabajo independiente. Los sentaba en sus sillitas y les daba material interesante para que estuvieran ocupados mientras que yo corría a programar la lavadora, a hacer el desayuno, lavar los trastes, etc.

Mi interés no era que hicieran «trabajo académico», sino que aprendieran a estar tranquilos, a entretenerse solos y a no estar demandando atención durante un rato. 

Ojo que no estoy hablando de ignorar ni de abandonar ni de dejarlos pegados al iPad o frente a la televisión. Estoy hablando de diez o quince minutos haciendo alguna actividad interesante (juguetes, materiales, rompecabezas, bloques, dependiendo de la edad) –y yo ahí, a un lado. Y cuando veía que ya estaban aburridos o cansados, pasábamos a otra actividad.

Era un ejercicio que iba poniendo las bases del aprendizaje autodidacta: hacerte cargo de tus propios pensamientos, resolver tus propios problemas, encontrar tus propias respuestas. Un niño que sabe trabajar independientemente desde pequeño es un niño que puede estar tranquilo él solito, sin estar demandando la participación de alguien más para estar contento. Aquí puedes leer 25 ideas para motivar el trabajo independiente.

A medida que fueron creciendo, también dedicábamos un tiempo después de desayunar a «hacer labores». Al principio su ayuda era muy poca (o nula), pero desde esa edad temprana yo quería que fueran entendiendo que son parte de una familia, y como tales, tenemos el privilegio de cooperar en todo.

Bloque de la mañana (entre 10 y 1 pm más o menos)

Ir al parque por un buen rato era una necesidad básica. Nos llenaba de aire fresco, gastábamos energías y sobre todo, nos permitía fortalecer nuestra conexión y aprender a resolver conflictos. Para eso, mi participación en sus juegos era esencial. Aquí puedes leer más sobre el juego y cómo aprovecharlo al máximo.

Muchas veces también tomábamos un refrigerio a modo de picnic, y así podíamos aguantar un rato más en el parque.

Bloque del medio día (entre 1 y 3 pm) 

Cuando regresábamos del parque, hacíamos alguna actividad tranquila, como leer o jugar con peluches y luego los tres dormían una siesta.

Esa siesta era un regalo de dos o a veces hasta tres horas que me permitía recuperar mi salud mental y hacer todo lo que me había quedado pendiente: barrer, recoger, planchar, hacer la comida, etc.

Bloque de la tarde (entre 3 y 7 pm más o menos)

Comíamos y después, los niños se quedaban jugando con su papá antes de que regresara a su trabajo. Yo aprovechaba ese ratito para recoger la cocina.

Después yo necesitaba urgentemente tomar un descanso, así que mientras yo estaba acostada, los niños veían una película o jugaban a algo tranquilos en la cama.

Ya que había bajado un poco el sol, volvíamos a salir otro buen rato al parque y de regreso nos quedábamos regando nuestro jardín.

Bloque de la noche (entre 7 y 9 pm)

Finalmente venía la hora del baño, la cena y leer antes de dormir.

Cuando ellos se dormían yo me quedaba recogiendo todo para que al día siguiente fuera más fácil comenzar el día.

Finalmente llegaba a mi cama completamente exhausta, pero llena de satisfacción, porque sabía que estaba avanzando hacia mis objetivos:

1. Que aprendieran a escuchar mi voz 
2. Que pudieran relacionarse adecuadamente entre hermanos 
3. Que entendieran que son parte de una familia

Ahora que mis hijos están entrando a la adolescencia (14, 12, 11), veo la trascendencia de todos esos años que invertí mi tiempo y energía completamente a ellos. Sin esa base de atención y hábitos, ahora no podría gozar de los resultados tan satisfactorios que veo en su actitud de cooperación, en su deseo de aprender por sí mismos, en su capacidad para resolver conflictos, y por supuesto, en la profunda conexión que tengo con ellos.

Te invito a ver este video, en el que te cuento más detalles de mi rutina en esos primeros años:

8 comentarios sobre “¿Qué actividades y horarios debo tener con niños de 0-4 años?

  1. Cada vez que veo tus testimonios, más me siento
    Inspirada a seguir con HS , tengo 2 niños 3 y 5 y son dinamita (dicen que los varones son así) uff! Me imagino 3 😊, te admiro un montón más!

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  2. Me encanto tu información, me identifico totalmente, mis hijos se llevan exactamente igual la misma edad ! Tengo tres bebes , qué hora tienen 5 años , 3 años y 2 años , seguiré tus consejos totalmente!

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  3. Muchísimas gracias Prisci por compartir tu valioso ejemplo. Es un alivio saber de ti y conocer tu filosofía de vida, que sin saberlo coincide muchísimo con la mía.
    Muchas gracias.

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